Elon Musk no ha perdido la oportunidad de recortar los costes operativos de Tesla siempre que ha podido. La mejor forma de hacerlo es reduciendo la cantidad de proveedores externos, lo cual hizo al investigar y producir sus propias baterías de vehículos, las cuales están entre las más avanzadas del planeta. Ahora se ha empeñado en producir sus propios chips porque, bueno, un Tesla lleva cientos de chips. Pero sobre todo se quiere centrar en los más costosos, las que conforman las aceleradoras que utiliza. El proyecto es Terafab, para el cual ya ha empezado a contratar.

La inversión inicial es de 25 000 millones de dólares, que parece bastante razonable teniendo en cuenta que quiere crear una fábrica para autoconsumo. Entre los primeros contratados va a estar un gerente de construcción para supervisar toda la obra, de principio a fin, incluida la relacionada a los escáneres litográficos y toda la maquinaria de apoyo necesaria para producir obleas. Específicamente con experiencia en fábricas de semiconductores. Pero el detalle del puesto es que Tesla no tiene de momento un plan cerrado, sino que está dando sus primeros pasos.

Un proyecto de esta magnitud se puede crear y poner en marcha en cuatro o cinco años, pero seguramente Musk apriete las tuercas para tener la fábrica operativa en bastante menos. El ejemplo reciente de Rapidus, que echó a andar en 2022 y que empezará a fabricar en masa el próximo año, es un ejemplo del tiempo que lleva crear este tipo de proyectos desde cero. Paralelamente, Tesla tendrá que contratar a los científicos e ingenieros que creen la litografía para producir las obleas, por lo que debería levantar también un centro de investigación con un escáner litográfico para hacer pruebas. Entre otras muchas cosas.

La inversión de 25 000 millones de dólares me da que es para tenerlo todo listo en tres años, cuatro a lo sumo, porque es una gran inversión para obtener réditos cuanto antes.

Vía: Tom's Hardware.