La situación actual en el sector tecnológico es que la potencia de las aceleradoras ya no es lo importante. Lo es mucho más el consumo energético, así que los acuerdos se miden en gigavatios en lugar de en peta-FLOPS. Que a mi un gigavatio de potencia de cómputo no me dice nada. Pero es un aviso a los gobiernos de todo el mundo de que el sector de la inteligencia artificial necesita energía, y que los gobiernos tienen que ponerla de una forma u otra. Con Trump van apañados, y con el apagón nuclear en países como Alemania significa más contaminación de una forma u otra. Así que el acuerdo entre Meta y AMD por «valor» de 6 GW es un aviso a los gobiernos.
Desde el año pasado se mide la potencia de cómputo en gigavatios por ello. Lo otro curioso de las grandes compras en el sector de la IA es que son compras circulares: tú me compras mi producto y yo invierto en la compañía. Por poner un ejemplo. En este caso, Meta compra infinidad de aceleradoras de AMD, en una cantidad desconocida porque «6 GW» no mide una puta mierda, y AMD ofrece a Meta la posibilidad de adquirir, por tramos, hasta el 10 % de sus acciones, las de AMD. Meta da dinero a AMD, y AMD le da dinero a Meta. «Economía circular», aunque el término no fuera creado para describir esto.
El término es más bien «financiación circular» —todavía está asentándose porque es algo nuevo por la IA— a la que también han llegado OpenAI y AMD, por ejemplo, y que NVIDIA también está haciendo, o Intel, y otras. O sea, es dinero que no existe y que va a causar un buen desastre económico. De hecho, el impacto inmediato es que los 6 GW de inversión en aceleradoras es la energía que consumen al años cinco millones de hogares estadounidenses que tienen que salir de alguna parte. No es la mejor red del mundo, y tienen problemas de suministro por forzar la compra de coches eléctricos, sobre todo en California.
Vía: Ars Technica.