El avance en las mejoras de seguridad de Windows terminan teniendo un impacto en el rendimiento de los equipos. Una de esas características, la seguridad basada en virtualización (VBS), llegó con Windows 11 activada por defecto que también activa la integridad de memoria y ahora también está activada por defecto en algunas instalaciones de Windows 10. Tom's Hardware ha analizado detalladamente el impacto que tienen estas características en Windows y el resultado es que desactivarlas puede mejorar el rendimiento en juegos hasta un 15 %.

El análisis que ha hecho incluye una veintena de juegos con varias resoluciones y calidades (FHD media, FHD ultra, QHD ultra y UHD ultra) para dar una mejor idea del impacto que tienen. Tenéis más abajo la tabla en la que recoge los resultados. Cuanta mayor sea la tasa de fotogramas más impacto tiene, por lo que si juegas a UHD puedes dejarlo activado sin casi perder rendimiento —con algunas excepciones—, pero a FHD tiene un impacto mayor. También variará según la tarjeta gráfica y el propio procesador, por lo que esto se centra en una RTX 4090 y un Core i9, por lo que es casi el peor escenario posible —el que mayor tasa de fotogramas tiene y por tanto el que más se ve impactado—.

Aquí hay que tener en cuenta que si estas características están activadas por defecto en Windows es para proteger al usuario. Desactivarlas es como irte de vacaciones y dejar la alarma de tu casa sin poner. Si te pasa algo, bueno, ha sido tu culpa y luego llegarán los lamentos. Pero cuando se toman pruebas de rendimiento para ver máximos de una tarjeta gráfica podría tener cierta utilidad, aunque tampoco sería recomendable hacerlo porque no mostraría el rendimiento que un usuario cualquiera con la VBS activada va a encontrarse.

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Vía: Tom's Hardware.