Apple ha renovado sus iMac, y las buenas noticias es que parecen unos todo en uno con buena potencia y a buen precio, que puede parecer un contrasentido en el catálogo de Apple. La compañía se ha centrado en la renovación en el modelo de pantalla de 27 pulgadas, el cual llega con pocos cambios más allá de procesadores y tarjetas gráficas nuevas, aunque alguno trae.

La pantalla sigue siendo la habitual con grandes marcos negros, porque el aspecto del iMac es exactamente el mismo. La resolución es 5120 × 2880 píxeles, de 500 nits de brillo máximo y con un cristal con una alta reducción de reflejos. Para mejorar este último apartado aún más, existe la opción de comprarlo con el cristal nanotexturizado de su monitor Pro Display XDR que tan buenos resultados da. Normalmente los acabados en mate o que reducen los reflejos difuminan la imagen por cómo funciona la reflexión, y este cristal lo que hace es absorber al máximo esas reflexiones para no dañar la calidad de imagen en sí, mejorando la nitidez.

Las opciones de procesadores son todas de la 10.ª generación Core, partiendo de lo que parece un Core i5-10500 (6N/12H, 3.1 GHz, 4.5 GHz de Turbo Boost 2.0), y terminando en un Core i9-10910 (10N/20H, 3.6 GHz, 5.0 GHz de Turbo Boost 2.0). Las tarjetas gráficas parten de una Radeon Pro 5300 de 4 GB y terminan en una Radeon Pro 5700 XT de 16 GB de memoria GDDR6. Apple habla de una mejora de rendimiento de en torno al 50 % respecto a la Radeon Pro Vega 48 que era el tope en el modelo anterior.

En cuanto a la memoria, la base son 8 GB de DDR4 a 2667 MHz con un máximo de 128 GB. Esa velocidad es común a todos los procesadores Core, aunque no me extrañaría que con los Core i7 en adelante funcionara sin problemas con DDR4-2933. Los módulos SO-DIMM siguen siendo accesibles desde el exterior, por lo que se pueden cambiar sin pagar el impuesto de actualización Apple. Se eliminan las opciones de Fusion Drive, y ahora llega de serie con al menos 256 GB de SSD, con opción de que sean hasta 8 TB —ahora de hasta 3.4 GB/s—.

En cuanto a los conectores, tiene un RJ-45 con opción de que sea de 10 Gb/s, dos Thunderbolt 3 —DisplayPort 1.4 y datos—, cuatro USB 3.0, conector de audio de 3.5 mm y lector de tarjetas SDXC, además de wifi 802.11 ac y Bluetooth 5.0. Otros cambios incluyen una cámara web FHD y este modelo finalmente incluye el chip T2 de enclave seguro.

Configuraciones y precio

El precio del modelo base con un Core i5, 8 GB de RAM, 256 GB de SSD y una Radeon Pro 5300 de 4 GB es de 2099 euros, mientras que el modelo avanzado con un Core i7, 8 GB de RAM, 512 GB de SSD y una Radeon pro 5500 XT cuesta 2599 euros.

Estos precios parecen razonables para los todo en uno que son, pero al personalizar la configuración es cuando empiezan los sobrecostes. Cambiar al Core i9 desde la configuración avanzada cuesta 625 euros, la misma cantidad que para ponerle la Radeon Pro 5700 XT. Si se quiere una SSD de 1 TB hay que desembolsar 250 euros más, y pasar de 8 GB a 16 GB de RAM cuesta otros 250 euros. El vidrio nanotexturizado son otros 625 euros.

El modelo con Core i9, 128 GB de RAM, 8 TB de SSD, cristal nanotexturizado, 10 Gigabit Ethernet, y Radeon Pro 5700 XT cuesta 10 729 euros.