Google ha recibido por ahora muy buenas críticas a sus teléfonos Pixel 2 y Pixel 2 XL, y en parte es debido a su gran cámara de fotos y vídeo que incluye. Puesto que lleva un procesadores Snapdragon 835, y usando su procesador de imagen (ISP) junto a programas y algoritmos desarrollados por la compañía, consigue excepcionales resultados. Pero pueden ser aún mejores, ya que incluyen un ISP desarrollador por Google denominado Pixel Visual Core (PVC).

Este procesador está actualmente inactivo y entrará en funcionamiento en cuando llegue Android 8.1. Mientras tanto será una bestia durmiente de ocho núcleos que son unidades de procesado de imagen (IPU), un núcleo Cortex A53 para gestionar el procesador, acompañada de memoria LPDDR4 y una conexión PCIe con el procesador principal.

En cuanto esta bestia despierte, Google asegura que el procesado de las imágenes HDR+ será cinco veces más rápido y consumirá un 90 %. Suelen ser las principales ventajas de crear chips para tareas concretas, y Google puede llevar la calidad de la cámara del Pixel con el chip PVC a un nivel difícilmente alcanzable por otras compañías —al menos en 2017 y principios de 2018—.

Google lleva unos años desarrollando sus propios procesadores, con su unidad de procesamiento tensorial para centros de datos siendo el más conocido y reconocido. Con este nuevo procesador de tarea determinada, la compañía establece la base para tomar el control de más componentes de sus futuros teléfonos, imitando de esta forma a otras compañías como Apple o Huawei, las cuales producen sus propios sistemas en chip (SoC). Quizás Google se lance a la piscina y el Pixel 3 o el Pixel 4 incluya un SoC propio.

Vía: Ars Technica.