ARM introdujo en 2011 la disposición big.LITTLE de núcleos en los procesadores que utilizan su arquitectura, presente en casi todos los teléfonos inteligentes. Se trataba de crear clústeres de núcleos de distinta potencia para asignarlos a las tareas en las que pudieran ser más útiles. Lo habitual era un clúster de núcleos potentes para tareas pesadas y otro de núcleos eficientes para ahorrar energía en tareas cotidianas.

Ahora ha evolucionado esa tecnología con DynamIQ, en la que añade bastante complejidad y mucho potencial a lo que se puede hacer con los clústeres de núcleos. Por un lado, la configuración de un clúster puede incluir núcleos de distinta potencia, escogidos de entre los distintos Cortex-A que mantiene en su catálogo. Su número máximo pasa de cuatro a ocho núcleos por clúster, con un sistema de memoria rediseñado para permitir un acceso más rápido a la información y mejora de la gestión de energía.

La inclusión de distintos tipos de núcleos dentro de un clúster está orientado a mejorar la eficiencia energética. Cuando se pasa una tarea en la arquitectura big.LITTLE de un clúster de alta potencia a una de alta eficiencia, se incurre en una penalización de energía —el coste de pasar el hilo e información relacionada—. Hacer ese movimiento dentro de un mismo clúster reduce el impacto energético.

Pero el centro de atención de DynamIQ se sitúa en la inteligencia artificial. Puesto que los procesadores ARM son los que se están utilizando en sistemas como los de conducción autónoma, se necesita una mayor fiabilidad. DynamIQ permite más nivel de redundancia, ya que en caso de fallo de alguno de los núcleos se puede pasar sin problema la tarea en curso a otros núcleos. También permite una mayor eficiencia y mejores tiempos de respuesta en tareas concretas, como por ejemplo en escenarios de conducción asistida.

ARM también ha indicado que usará una nueva malla para las configuraciones de núcleos a la que se le podrá conectar otros bloques lógicos, como aceleradores, con los consiguientes beneficios de cara a la inteligencia artificial. También crea una variante de su arquitectura de 64 bits, y será la ARMv8.2-A, con nuevas instrucciones específicas. Pero más allá de esta información, ARM todavía lo tiene en desarrollo y por tanto tardará meses en que pueda ser empezada a implementar en algún procesador.

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Vía: AnandTech.