Entre la oleada de nuevos portátiles para juegos que se están presentando, Acer ha sacado un hueco para un sobremesa orientado a los usuarios que quieren simplificar la elección de un nuevo equipo. El Aspire GX ofrece los últimos Kaby Lake, los habituales Core i5-7400 e i7-7700 para este tipo de equipos, para acompañar a una GTX 1060 o GTX 1070.

Se puede configurar con hasta 64 GB de DDR4, 256 GB de SSD y 3 TB de disco duro. La caja es un modelo personalizado de Acer, un poco simple, pero que añade un poco de iluminación con ledes rojos en el frontal. En el frontal dispone de dos puertos USB y un lector de tarjetas SD. En la parte superior incluye una base de carga inalámbrica.

Estará disponible a partir de febrero con un precio desde los 799 euros.

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