Microsoft ha puesto ya a la venta la Xbox One S, y su razón de ser es prácticamente el ver contenido en 4K y HDR. El nuevo procesador posee una ligera mejora de rendimiento, pero que no pasa de lo anecdótico en muchos títulos. Ahora iFixit se ha hecho con una de estas consolas, y han procedido a desmontarla para ver qué secretos hay en su interior. Os voy a destripar la sorpresa al decir que en realidad no hay sorpresas.

El SoC utilizado de AMD usa los mismos ocho núcleos Jaguar, con una GPU actualizada con soporte a HDR. Esta versión conmemorativa de Xbox One S tiene un disco duro de 2 TB con conector SATA3 en vez de SATA2, pero no afectará a su velocidad. La fuente interna tiene un conector PCIe de 6 pines, pero no se indica su vataje.

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Utiliza un chip Mediatek de combo Bluetooth 4.0 y Wi-Fi 2x2 802.11 ac (para los mandos y conectividad wifi). Posee un sensor de infrarrojos para utilizar el mando. Los 8 GB de memoria RAM está fabricada por Sasmung, y Toshiba se encarga de fabricar los 8 GB de almacenamiento eMMC que incluye la consola para lo básico del sistema operativo.

El nuevo mando Bluetooth es una mejora para aquellos que quieran jugar tanto en Xbox One S como en Windows 10 sin necesidad de comprar el adaptador por separado al usarlo en sistemas con Bluetooth integrado. Pero en general la noticia de esta Xbox One S es que no hay noticia. No hay sorpresas, y su razón de ser, como he dicho, es consumir contenido 4K y con HDR. Todo el contenido se sobreescalará si se detecta una pantalla conectada 4K.

Podéis consultar el despiece completo en iFixit.

Vía: iFixit.