Poco a poco nos vamos acercando a esas historias de ciencia ficción en las que la línea entre humano y máquina está difuminada. Esta vez es gracias a unos investigadores de la universidad de Tokio que han desarrollado una película ultrafina a la que han añadido unos ledes flexibles, obteniendo como resultado una segunda piel capaz de mostrar información del cuerpo humano.

Esta piel electrónica tiene tan solo 2 micrómetros de grosor (250 veces más delgada que la piel humana), y se ha fabricado intercalando capas de material orgánico (parileno) e inorgánico (oxinitruro de silicio) y añadiendo unos electrodos transparentes para hacer llegar la energía a los LED, siendo capaz de adaptarse sin problemas al contorno de la zona del cuerpo donde se quiera colocar.

La principal utilidad que sus creadores le quieren dar es por supuesto médica, como mostrar información relacionada con la salud del usuario en tiempo real: ritmo cardíaco, presión sanguínea o nivel de azúcar en sangre entre otras posible mediciones, aunque quien sabe, quizás si el invento triunfa pueda incluso evolucionar para mostrar tatuajes que vayan cambiando a placer de la persona.

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