Motorola se ha convertido en poco más de dos años en un referente (otra vez) del mundo de la telefonía, andadura iniciada por el Moto G presentado en 2013. Con una gran hardware y buena relación calidad precio, lo mejor era la versión de Android casi puro que incluía gracias a que por aquel entonces pertenecía a Google.

Ahora, bajo la tutela de Lenovo, no ha cambiado su forma de crear sus teléfonos, y el Moto G 2015 es una ligera actualización de un hardware que ya era bueno de por sí, pero que deja una alineación de terminales aún más variada y perfectamente escalonada en el catálogo de la compañía.

Diseño y hardware

Motorola ha presentado un teléfono con pocos cambios externos con respecto al Moto G 2014, y tampoco demasiados internamente. Mantiene el lenguaje de diseño de los teléfonos de la compañía, y ahora incluye de serie un Snapdragon 410 que tiene integrada conectividad LTE. Acompañado de 1 GB de RAM y 8 GB de almacenamiento, existe una versión 30 euros más cara (ésta cuesta 199 euros) con 2 GB de RAM y 16 GB de almacenamiento (que en el momento de escribir esto no ha salido a la venta).

Motorola ha decidido certificar el dispositivo a prueba de agua, consiguiendo el IPX7, capaz de ser sumergido durante media hora a un metro de profundidad. Al probarlo en un chapuzón en la piscina, el dispositivo salió ileso después de una estancia prolongada en el agua, pero se introdujo aun así líquido por debajo de la tapa.

Debido a que las zonas de las tarjetas están bien protegidas mediante unas protuberancias en las tapas, el agua no pasó de ahí. Tras secarlo, como nuevo. Pero el uso del dispositivo inmerso o cayendo agua es bastante errático, e incluso la pantalla detecta el agua en algunas ocasiones como pulsaciones del usuario. No esperéis hacer fotos debajo del agua con este teléfono.

El diseño no tiene nada de especial, pero cumple más que a la perfección para la gama media. No se hace un terminal incómodo de sujetar (aunque da la sensación de ser demasiado grande), está hecho todo de plástico, pero las huellas no se quedan tan fácilmente marcadas como en otros teléfonos, además de que no se roza ni sufre desperfectos tan fácilmente como por ejemplo ocurría con el Moto G de primera generación.

Las rugosidades de la parte trasera del Moto G 2015 le dan un tacto bastante agradable y a la vez mejoran el agarre del terminal. La única pega que le veo es que los surcos tienen tendencia a llenarse de partículas indeseadas, pero pasarlo por debajo del grifo hará que quede como nuevo. El uso durante el verano, con manos más sudorosas de lo habitual, puede ensuciarlo bastante.

La pantalla del terminal es de buena calidad. Cuenta con buenos valores de brillo y contraste (500 nits y 1050:1), con un ligero toque azul que apenas se nota (temperatura 7400K), y se ve perfectamente a plena luz del día, con buenos ángulos de visión. El único problema real que tiene es que los colores se notan un poco apagados, por lo que no realiza una reproducción fiel de colores.

Junto con la capa oleofóbica que incluye para no dejar la grasa de los dedos en la pantalla, añaden características normalmente reservadas a teléfonos más caros, pero que poco a poco se han ido introduciendo en las gamas media y baja.

Un punto que me gusta del software que incluye Motorola es que si movemos un poco el teléfono (solo hace falta empujar hacia abajo de un lateral para que se balancee) se mostrará la pantalla en negro con la hora y el tipo de notificaciones que tenemos pendientes de comprobar. Deslizando el dedo hacia abajo el terminal se desbloqueará. Muy práctico para ahorrar batería.

También podremos girar la muñeca dos veces para activar la cámara y cambiar entre la frontal y trasera, o dar dos golpes secos para activar el flash. Son pequeños detalles, pero que ahorran tiempo al utilizar el teléfono. Además el resto del software de Motorola es incluso útil (algo raro de ver en los grandes fabricantes).

Rendimiento

CPU

El procesador Snapdragon 410 apenas representa una mera evolución de características con respecto al Snadpragon 400. Lo más notable que tiene es la inclusión de núcleos a 64 bits, que proporcionan cierta mejora de rendimiento en tareas específicas, como encriptación (habituales a la hora de autenticarnos a servicios web o acceder a archivos) o juegos, así como chip de LTE integrado en el SoC para reducir el coste de inclusión de esta tecnología en teléfonos baratos.

El punto diferenciador del Snapdragon 400 con respecto al Snapdragon 410 reside en que posee un rendimiento multinúcleo superior, que le otorga un extra de fluidez al cambio entre aplicaciones y a las tareas en segundo plano que realice el sistema operativo. Si haces uso de muchas aplicaciones y cambias entre ellas constantemente no será tan fluido por contar con 1 GB de RAM, pero un usuario normal no tendrá problemas con la fluidez. Al menos yo no la tengo.

A continuación tenéis algunas pruebas de rendimiento, como el habitual SunSpider de velocidad de JavaScript (muy necesario para páginas web), y GeekBench 3.0 para comprobar la potencia máxima del conjunto del procesador. Como siempre, aplicaciones concretas pueden ir mejor o peor en función de su optimización de código o las tareas que realicen. El Moto E 2015 comparte gran parte del hardware, pero su Snapdragon 410 funciona a 1,2 GHz y el del Moto G 2015 funciona a 1,4 GHz.

GPU

En este apartado, con una GPU (Adreno 306) que es una mera actualización de la del Moto G original (Adreno 305), se da el caso que en las pruebas de rendimiento pierde potencia, seguramente relacionado con una bajada en la frecuencia de funcionamiento, que pasa de 450 MHz a 400 MHz. La pérdida de rendimiento se produce también con respecto al Moto E 2015, aunque éste último incluye una pantalla de menor resolución, por lo que tiene lógica.

Almacenamiento

Este teléfono mantiene unas velocidades en su almacenamiento interno a modelos anteriores del Moto G. Llega a velocidades de 99 MB/s de lectura secuencial, 21,5 MB/s de escritura secuencial, 17,33 MB/s de lectura aleatoria archivos 4 KB (4478 IOPS) y 2,96 MB/s de escritura aleatoria 4KB (760 IOPS).

Wi-Fi, llamadas, LTE y Sonido

La velocidad sobre redes LTE depende enormemente de cada operadora, pero potencialmente el dispositivo es capaz de alcanzar los 150 Mbps (LTE Cat 4), pero los fabricantes pueden limitar la velocidad al usar ciertos componentes adicionales además del chip incluido en el SoC para gestionar esta conectividad. Sobre la red de Movistar alcanza los 8,8 Mbps de bajada (1,1 MB/s) y 0,21 Mbps (26 KB/s) de subida. Suficiente para un dispositivo móvil, que además LTE se beneficia de menores tiempos de acceso (192 ms en este caso), pero no son resultados para tirar cohetes. La calidad de las llamadas es buena, y no dispone de ninguna característica especial en este terreno como reducción de ruido.

Los resultados de la Wi-Fi son similarmente normales. Incluye una antena 802.11 b/g/n (sólo banda de 2,4 GHz) de hasta 72 Mbps de bajada, y las pruebas en mi red local dan uno resultado de 32 Mbps. No lo he probado siendo el único dispositivo Wi-Fi conectado al router para que sean pruebas en un escenario más realista en el que un router que no sea MU-MIMO tenga que repartir tiempo de transmisión del conjunto de antenas entre varios dispositivos. Son unos resultados normales, aunque echo de menos a estas alturas de la década la banda de 5 GHz.

El apartado del sonido está realmente bien cubierto. Con auriculares se escuchan (de forma subjetiva) muy bien para mi gusto, y los altavoces son potentes y, poniéndolos al máximo, no distorsionan nada. Sí, el teléfono vibrará un poco debido a la potencia, pero nada que influya negativamente en el sonido. Lástima que no incluya altavoces stereo.

Autonomía

Motorola hasta el momento ha hecho un buen trabajo en el apartado de la autonomía en sus dispositivos, y en el caso del Moto G 2015 mejora con respecto al Moto G original, que tenía más autonomía que el Moto G 2014. Así las cosas, con su batería de 2.470 mAh y con los componentes que utiliza, no he tenido mayores problemas en utilizar el teléfono durante dos o tres días seguidos.

Si le das un uso medio-alto durante un día, llegarás sin problemas a casa con batería de sobra. La autonomía de este teléfono es sobresaliente, en la línea del Moto G original por lo que es imposible que defraude a nadie.

Cámaras

Motorola ha añadido la óptica del Nexus 6 en este Moto G 2015. Era una buena lente con ciertos problemas que se repiten en el Moto G, pero no todo se detiene en ese dato ya que hay otros factores que intervienen como el postprocesado y el software que le acompaña. La cámara principal de 13 megapíxeles se porta bien, pero hay dos escenarios distintos a tener en cuenta.

Con buena iluminación, la cámara cuenta con muy poco ruido, imágenes con bordes detallados y buena reproducción de color, que podría pasar en algunas situaciones como fotos sacadas desde un teléfono mucho mejor. A la hora de grabar vídeos, son de buena calidad. Pero cuando entramos en zonas menos iluminadas, comienzan a perder calidad las imágenes, como ocurría con el Nexus 6.

La cámara tiene tendencia a introducir más ruido del deseado en las fotos en interiores o con poca iluminación, y su uso de noche no es especialmente recomendable. Pierde exposición en estas situaciones, y el procesado hace que pierda, cuanta menos luz natural, cada vez más detalles y empiece a ser borrosas. Aun así, es de lo mejor que se puede ver en la gama media, y un nuevo avance sobre la cámara del Moto G 2014. Si quieres comprarlo y tiene el Moto G 2013, el cambio lo notarás espectacular.

La cámara frontal para selfis es de 5 megapíxeles y está preparada para dar una calidad bastante decente para todos aquellos que quieran hacerse autofotos y compartirlas en las redes sociales. La cámara frontal no está preparada para sacar buenas fotos con poca iluminación y no tiene flash, por lo que cumple su cometido, y poco más.

Conclusión

Sobre el precio

Voy a empezar la conclusión hablando del precio: 199 euros. Muchos critican que en EE. UU. cuesta 179 dólares. Si estuviéramos en 2014, con el euro a 1,35 dólares, diría que es un precio elevado. Pero desde principios de año el dólar ha cogido fuerza y ahora el euro se cambia a 1,10 dólares, y eso ha afectado enormemente a los precios de componentes de PC y tecnología en general.

Además el precio en EE. UU. es sin IVA, por lo que hay que sumarle en torno a un 7% de IVA que tienen muchos estados, algunos más, y otros están exentos de este impuesto. Aplicando el 21% de IVA en España serían 216 dólares, que dividido por el cambio de 1,10 arrojan que su precio en España debería ser de 196 euros. Se vende a 199 euros aquí. El precio es totalmente correcto.

Las cosas que importan

Ahora que se ve que el precio del Moto G 2015 es correcto, se trata de una actualización cuya compra hay que mirarla en conjunto con el resto de los dispositivos de la compañía, como el Moto G 2014 o el Moto E 2015. Éste último aporta LTE por 125 euros, con mismo procesador y memoria, y las mayores diferencias residen en su tamaño, resolución de pantalla y cámara.

El Moto G 2014 será la opción a comprar por aquellos que con 3G tengan bastante, por los 159 euros que cuesta ahora mismo, y puedan prescindir de la cámara mejor, del LTE y la resistencia al agua. La opción intermedia, el Moto G 4G 2014, aporta LTE por 179 euros. Y el que proporciona todas las características es este Moto G 2015.

Viendo el panorama actual, con unos precios que van al alza debido a la fuerza del dólar, no podría decir que esté caro. La versión de Android casi pura que lleva, y que Motorola está haciendo un gran trabajo con las actualizaciones, son poderosos motivos para no comprar otros terminales algo mejores como el ZTE Blade S6. En última instancia el Snapdragon 615 no aporta a un usuario normal ninguna ventaja sobre el Snapdragon 410: el WhatsApp no va a ir más rápido, las llamadas no se van a oir mejor, y las fotos no van a ser de mayor calidad.

El Moto G 2015 no es el teléfono con el que muchos soñaban, pero sí es una digna evolución del superventas de gama media Moto G 2014. No le veo ninguna pega en realidad, puesto que además cuenta con una sólida fabricación (muchos teléfonos chinos se arañan sus pantallas o estropean a los tres días, y no compensa pagar menos por ellos).

Pero quizás no sea el terminal que busquen muchos teniendo el Moto G 2014 por 40 euros menos. En el continente americano las redes 3G suelen ser malas por lo general, y las redes LTE un reclamo para que las operadoras ganen suscriptores. En esos países sí que sería buena opción este Moto G 2015.

Si tu teléfono actual es un Moto G original, entonces la mejora será más notable. Mejores cámaras, LTE, pantalla más grande a cambio de ser menos manejable, procesadores algo mejor, lector de tarjetas microSD, resistencia al agua. Si bien son diversos puntos de mejora, queda en cada uno valorar si le merece la pena cambiar. A mi al menos no me merecería la pena ya que lo uso para llamar, WhatsApp y probar alguna aplicación de vez en cuando.

Pero, en resumidas cuentas, Moto G 2015 es posiblemente el mejor gama media que hay ahora mismo por el conjunto de todas sus características, tanto software como hardware.

Nota: como es habitual, me gusta retocar al alza o a la baja la nota final de un dispositivo porque hay cosas que no se reflejan en esa nota media. En este caso el ajuste es al alza de 0,5 puntos basándome en el conjunto de las características, la versión de Android puro que lleva, la ausencia de bloatware, y que en general es un dispositivo de gama media muy sólido en todos los aspectos y altamente recomendable, y que no va a defraudar a nadie.

Puntuación

8.0

sobre 10

Lo mejor

  • Gran conjunto de hardware y software.
  • Su autonomía.

Lo peor

  • Buena óptica de cámara, desaprovechada.
  • Sigo esperando un teléfono más compacto de Motorola para los que no queremos zapatófonos.
Calidad/precio
8
Diseño
7
Batería
9
Cámaras
6
Rendimiento
8
Pantalla
7