El sistema político estadounidense es bastante eficaz en el sentido de que el pueblo tiene un contacto más directo con sus políticos que en los países europeos. Si tienes un problema, recurre a tu congresista para exponérselo, y si se niega podría perder las próximas elecciones al Congreso. Pero eso también implica que las empresas pueden tener más influencia en ellos.

Las empresas de Silicon Valley contratan los servicios de agencias en Washington D.C. para presentar sus proyectos e ideas a los políticos, y facilitar cambios en la legislación para favorecer sus negocios. Suena peor de lo que parece porque al fin y al cabo los congresistas escuchan y toman decisiones en base a lo que su electorado desea o creen que desean. En el caso de Google, en 2014 invirtió 16,8 M$ en grupos de presión o lobbies.

El personal de la compañía también ha mantenido 230 reuniones de alto nivel en la Casa Blanca desde la toma de posesión de Obama, cuando otras compañías importantes como Comcast sólo lo han hecho 20 veces. Estas reuniones se iniciaron cuando el FTC comenzó a investigar a Google por competencia desleal. El resultado de la presión de Google sobre los políticos fue que salió bien parado a pesar de que hay pruebas de que chantajeó a empresas como Yelp.

La segunda compañía que más ha invertido en lobbies, Exxon Mobil, se gastó 12,7 millones de dólares, y Apple unos más modestos 4,1 millones de dólares.