Los cómics durante casi los primeros 40 años del siglo XX se limitaron prácticamente a las tiras cómicas en la prensa diaria y a las páginas dominicales. Dichas tiras, a su vez, influyeron en buena parte de los autores de cómic del resto del siglo, amén de haber dado lugar a muchísimos personajes que han pasado al imaginario popular.

Una de las tiras más populares de los años 20 del siglo pasado fue ‘Thimble Theater’, creada por E.C. Segar. Siguiendo las andanzas de Olive Oil, su novio Harold Hamgravy y el hermano de Olive, Castor, la tira sufriría un empujón de popularidad a partir de 1929, cuando debuta en la serie un marinero un tanto peculiar llamado Popeye, para que lleve a Hamgravy y a Castor a una isla. El personaje adquirió tales cotas de popularidad, que se hizo con la tira, y el resto es historia.

Obviamente, a Hollywood no se le pasó la popularidad de Popeye, conociendo adaptaciones de dibujos animados a partir de 1932, cuando los míticos Estudios Fleischer le hicieron debutar en la gran pantalla. Dichos estudios durante unos cuantos años fueron la principal competencia de Disney, aunque parezca mentira, por la gran calidad de los animadores, guiones y personajes. Y sin emplear animales antropomórficos.

La influencia que la animación del periodo que va de los años 30 a mediados de los 50, es muy visible en muchos artistas contemporáneos, siendo uno de ellos el extraordinario Genndy Tartakovsky, quien nos ha dado joyas como ‘El Laboratorio de Dexter’, ‘Samurai Jack’, o ‘Star Wars: las Guerras Clon’. Ahora mismo Tartakovsky se ha embarcado en una película de animación de Popeye para Sony, habiendo hecho público un video contando la influencia de Popeye en su obra, mostrando también la prueba conceptual de cómo podría quedar Popeye animado que empleó para persuadir al estudio.

Si la película se asemeja a lo que se puede ver en este video de prueba, podemos estar ante una de las alternativas a las macropotencias de la animación contemporánea más interesante de los últimos tiempos. Un ejercicio de nostalgia, con uno de los personajes más entrañables de la historia del cómic, el cual se iba mereciendo que alguien con la visión artística de Tartakovsky le sacase del olvido y le diera a conocer a las nuevas generaciones.

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