Reseña: Dune Awakening, el Arrakis en el que Paul Atreides nunca nació da mucho juego
Funcom lleva años cultivando el mismo huerto: supervivencia, mundo abierto y gestión de hambre, sed y temperatura. Con Conan Exiles ya demostró que sabían desarrollar la fórmula, y al trasladarla a Arrakis el encaje es más natural de lo que parecía sobre el papel. Dune: Awakening no ha llegado redondo —los primeros parches se notaron, y el contenido de alto nivel todavía cojea en algunas zonas—, pero tras un buen puñado de horas el balance se inclina claramente del lado bueno. Lo que propone funciona, y en algunos momentos funciona muy bien.
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