Los mandos para móviles son un producto muy interesante, sobre todo cuando también se pueden usar con un PC. El Rovix de Trust es uno de esos modelos, en el que si bien está pensado para ponerle un móvil en el centro, siendo Bluetooth también se puede usar con PC y consolas. Pero en el punto de precio en el que está tiene bastantes competidores, aunque no necesariamente mejores.
Desembalado

El Rovix de Trust llega en una caja azul con cierta información de sus características en la portada, remarcando que es un mando inalámbrico. Para ello, es un modelo Bluetooth, y por tanto potencialmente compatible con cualquier sistema que tenga esa conexión y que no esté capada por el fabricante, como la Switch, iOS, Windows/Mac y dispositivos Android.
El mando llega en una funda de transporte junto a un cable USB-C a USB-A para la recarga del mando, una correa con un mosquetón, un manual de usuario y un libreto de conformación lega. El mando recibido es de color negro, pero se incluye dos cubiertas laterales en color blanco para cambiarlas, y personalmente es lo que he preferido porque queda mejor el mando. La cruceta por defecto es de ocho direcciones, y se puede cambiar por otra de cuatro incluida con el mando.
Siendo un mando para móviles para asemejarlo a una consola portátil, la zona del medio está diseñada para adaptarse a móviles de gran tamaño —la mayoría hoy en día—, o incluso algunas tabletas de siete pulgadas. La zona del medio está forrada de goma, y también los laterales. No servirá para móviles que vayan con fundas grandes, pero otras más comedidas sí que servirá bien. Con mi iPhone 16 Pro y una funda de Apple encaja a la perfección.
El sistema de fijación es por resorte. Hay que hacer un poco de fuerza para separar el lateral izquierdo que es el que desliza, se pone el móvil en el medio y se suelta. No ejerce muchísima presión, pero sí más que suficiente para que el mando se quede en su sitio y que sea muy difícil de salirse del hueco en movimientos muy bruscos.

La disposición de las palancas es asimétrica, por defecto con la cruceta de ocho direcciones, y una botonera en la parte derecha con los botones ABXY. Las palancas son de efecto Hall, así que por ese lado no sufrirán de deriva con el paso de tiempo. Es lo barato de hacer, ahora que hay tecnologías mejores para las palancas en el apartado de la precisión.
Estas tienen una cierta rugosidad que está bien para evitar que resbalen, pero a su vez serán más proclives a que se acumule suciedad en ellas, y con el tiempo (bastante) se irán desgastando. Pero a priori tienen una buena calidad de fabricación y el desgaste no debería ocurrir hasta pasados unos años de uso.
En el frontal del mando hay varios botones adicionales como Menú, Vista, Turbo o Inicio, junto con dos pilotos que son de Bluetooth y nivel de carga de batería. No todos funcionarán en todas las plataformas, pero en Android sí que funcionan bien. Además, el mando no funciona en iPhone fuera de lo que son los juegos.
El mando es relativamente ligero con 239 g, pero hay que añadir los 200 g que suelen pesar los móviles hoy en día, así que el total se va a 438 g con el iPhone con el que lo he probado.
Los gatillos también tienen interruptores de efecto Hall y por tanto detectan la presión, lo cual puede venir muy bien para distintos tipos de juegos. Tienen una buena sensación de pulsación, junto con los botones frontales que son ligeramente más duros. La botonera incluye microinterruptores, con un clic un poco más agudo, agradables de pulsar, y con una ligera retención para evitar que se pulsen por error. En la parte trasera hay dos levas configurables, en buena posición para pulsarlas.
Conclusión

El Rovix es un mando para móviles que me ha gustado especialmente, por calidad de fabricación, características y precio. Trust es una compañía que se orienta a productos más bien económicos, aunque en este caso 60 euros tampoco lo sea especialmente, si bien no es un precio disparatado para lo que ofrece. Y eso es su punto fuerte.
La calidad de fabricación es bastante buena. Probablemente el sistema de sujeción del móvil no sea la mejor para absolutamente cualquier situación, pero si no se hace el bruto servirá para el 99.9 % de las situaciones extrañar. No entrarán los móviles con cualquier tipo de funda, pero está especialmente pensado para los que tienen las protuberantes cámaras traseras —casi todos hoy en día—, así que no será un problema.
Al incluir palancas y gatillos de efecto Hall cubre bien la durabilidad del producto y la detección progresiva de los gatillos. La sensación de uso de las palancas es muy agradable, y aunque la forma de los gatillos no me termina de gustar, están bien. Los interruptores de la botonera me parecen bastante buenos, mientras que poder cambiar la cruceta entre cuatro y ocho direcciones es un extra de agradecer.
El mando lo he usado principalmente con juegos como Diablo Immortal —en el que suelo perder el tiempo cuando estoy fuera de casa y tengo que esperar—, y juegos de Apple Arcade como Sonic Dream Team, Angry Birds Reloaded, y otros como Death Stranding. Se comporta muy bien en cuanto a precisión y sesación de uso, además de que esos son juegos mucho más idóneos para jugar con mando que tocando la pantalla.
Para los que quieran jugar en condiciones en el móvil sin gastarse mucho en estos tiempos en el que los mejores mandos superan los doscientos euros, el Rovix va a aportar un gran valor. No es precisamente de los que puedes llevar en el bolsillo, pero con su funda sí se puede llevar en la mochila. En general, aunque no sea el mejor mando del mercado, me ha sorprendido gratamente.
Puntuación
8.0
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