Una de las iniciativas más interesantes de Xbox fue la de que las copias físicas tuvieran una contrapartida digital, pero se tiró a la basura ante las quejas de… Sony. Fue quien promovió una campaña de lloros y pataletas porque al vincularla digitalmente la copia física no se podía vender. Al menos no sin transferir de alguna forma la propiedad de la versión digital. Casi quince años después, finalmente Microsoft ha retomado la iniciativa, la cual ya está disponible para dar solución a la realidad de 2026 y no la de 2013.

De momento, a partir del 31 de agosto, los que sean del programa Xbox Insiders podrán añadir sus juegos físicos a su biblioteca digital. Microsoft lo enmarca dentro de su estrategia de «preservar» los juegos. Aunque se puedan añadir juegos de la Xbox original, no significa que se puedan jugar en la serie Xbox X|S. Los juegos movidos a la biblioteca digital se podrán disfrutar en cualquier dispositivo con Xbox Play Anywhere, pero también con Xbox Cloud Gaming, siempre que sean compatibles.

Inicialmente hay miles de títulos compatibles con esto, y Microsoft promete añadir más, aunque probablemente no sea posible con todos. A la copia física no le pasará nada, pero no ha aclarado diversas preguntas sobre su funcionamiento o qué pasa si vedes la copia física. Lo que sí está claro es que puedes añadir un disco a tu biblioteca digital en una Xbox One y jugarlo en una Xbox Serie S, por ejemplo. Una vez ligado un disco a una cuenta, no se puede añadir a otra cuenta, pero el disco sigue pudiéndose usar en otra consola de otro usuario —o no, Microsoft no lo dice—.