No me he cansado de decir en la última década que Microsoft se estaba suicidando con su política de no lanzar exclusivos para la consola Xbox, la de verdad, no los televisores o móviles que Microsoft considera que también son consolas Xbox. Así que de aquellos polvos vienen estos lodos, y la situación de la división de Xbox es mala, a pesar de haberse gastado decenas de miles de millones en comprar estudios como Activision-Blizzard. La nueva dirección quiere dar un giro radical porque toda esa inversión no está aumentando los ingresos, lo cual no está en la línea de lo que quiere Satya Nadella. Por lo que va a haber despidos y cierres a lo largo y ancho de Xbox Studios.
El problema es que va a tocar estudios que compraron y quieren cerrarlos ahora, como Double Fine, Ninja Theory o Compulsion, aunque este último tampoco me parece mal que lo cierren porque son canadienses y no han hecho las cosas bien con South of Midnight, un título que seguro que a nadie suena. Y para el caso, tampoco con We Happy Few, con el que prometió mucho y entregó poco. Eso sí, no solo por errores de la dirección del estudio, sino también por errores de más arriba.
Double Fine y Ninja Theory dolerían más que desaparecieran, que es por lo que su dirección está intentando recomprar los estudios para seguir con el desarrollo de sus franquicias. Pero el problema en realidad no es que sus últimos títulos hayan sido mejores o peores, que también algo tiene que ver, sino que el sector está superpoblado de videojuegos, lanzándose diez mil al año. Es insostenible, y eso ha desembocado en cierres masivos porque, bueno, no hay suficientes jugadores para tantos juegos. Solemos jugar a juegos más antiguos, y sobre todo un puñado de títulos que mueven a la comunidad jugona.
Vía: EnGadget.