Las editoras de videojuegos llevan un par de años revisando profundamente su inversión en nuevos títulos porque, bueno, la situación está lejos de ser idílica por toda la mierda que han publicado pensando que a los jugones nos gusta que nos metan agenda política y que la jugabilidad o la historia de los juegos son cosas colaterales. Dentro de los recortes hechos por Sony se encuentra el cierre de Bluepoint Games, que es el estudio responsable de Demon's Souls, que fue uno de los mejores lanzamientos de 2020.
Se da el caso de que Sony lo adquirió en 2021, así que no le ha durado ni cuatro años en su entramado decreciente de estudios de videojuegos. Eso son 70 nuevos desarrolladores que serán despedidos, con un futuro incierto porque no se está invirtiendo en nuevos títulos, y las rondas de recortes no han terminado. Ya se han ido miles de desarrolladores de estudios grandes y pequeños a la calle durante los últimos dos años, sin anuncio de nuevas inversiones importantes en el sector.
Eso sí, se van con una palmadita en la espalda de Sony: «les agradecemos su pasión, creatividad y pericia». El estudio desarrolló desde los años 2000 una serie de apoyos al desarrollo de otros juegos, siendo el más reciente God of War: Ragnarok. Otros títulos de la compañía son el portado a Xbox 360 de Titanfall, Gravity Rush Remastered, o God of War Collection. Pero lo más importante en sus dos décadas de existencia fue Demon's Souls.
Vía: TechPowerUp.