Sony ha distribuido la actualización de septiembre de la PlayStation 5 con algunos cambios de la interfaz y de personalización. También incluye compatibilidad con altavoces 3D de televisores y cambios en las aplis de móviles relacionados con PlayStation. Pero lo sustancial de esta actualización es que activa la ranura M.2 de la PlayStation 5 por lo que coged un destornillador, una unidad de estado sólido (SSD) y disponeos a instalar. Un momento, porque tampoco sirve cualquier SSD.

Sobre la instalación, tenéis un vídeo donde os hace una gira sobre cómo instalarla. Pero la SSD de entrada tiene que ser de tipo PCIe 4.0 ×4 y además incluir su propia refrigeración porque los modelos de alto rendimiento como el que pide Sony para la PS5 necesita incluir uno de esos pequeños disipadores de aluminio. Sobre todo porque estará encajada con poco paso de aire y así se evitará la temida limitación térmica que podría mermar la experiencia de juego en la PS5.

En cuanto a los requisitos de la unidad, Sony indica que con que tenga al menos 5500 MB/s de lectura secuencial es suficiente, lo cual abarcará la mayoría de unidades PCIe 4.0 salvo las más baratas o de hace bastante más tiempo que suelen quedarse en velocidades de PCIe 3.0 —sobre los 3500 MB/s—. No indica la velocidad de lectura aleatoria, que sería más importante a la hora de cargar archivos pequeños, pero bueno, ya se verá qué SSD funcionan bien con la PS5.

El tamaño para la instalación, al ir en un habitáculo propio en la PS5, no debe excede de los 25 mm × 110 mm × 11.25 mm (formato hasta M.2 22110), especificando que la altura no puede ser mayor de 8 mm por encima de la placa de circuito impreso de la SSD ni mayor a 2.45 mm por debajo. Los disipadores de las SSD, si tienen chips por los dos lados, suelen cubrir también con aluminio la parte inferior. Esto sí es a tener en cuenta, porque descarta algunas SSD con aparatosos disipadores hechos para PC. Por ejemplo, la serie MP600 de Corsair se queda fuera. Siempre se puede comprar un modelo sin disipador y el disipador por separado; todo depende del coste final.

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Vía: Ars Technica.