Bose ha renovado los Quietcomfort Headphones con una segunda generación que tiene algún cambio más sustancial en el terreno del diseño, pero también en el del audio. El resultado es una segunda generación que se nota distinta, pero con una reproducción de sonido similar, salvo que se activa el audio inmersivo con el que cuenta ahora. Es su principal mejora, y el motivo de fondo de esta renovación.
Desembalado

Los auriculares QuietComfort de segunda generación llegan en una caja blanca, y están disponibles en siete colores distintos. Los recibidos para el análisis son blancos, que es más elegante para estos casos. Al abrir la caja se puede ver el habitual estuche de transporte que se incluye con los auriculares que ya tienen cierto coste.
Es de buena calidad, con cremallera. El estuche es de color negro. Al abrirlo se ven los Quietcomfort junto a un cable de audio de USB-C a toma de 3.5 mm y un cable corto USB-C a USB-C de un metro para la recarga de los auriculares o su uso cableado.
El diseño de estos auriculares es cercano al habitual de la serie, aunque ha habido un cambio en la diadema. Ya no se extiende por muescas, sino que es deslizante continuo. También la almohadilla de la diadema ahora está forrada de cuero sintético en lugar de ser de tela, lo cual hará que quede más feo a medida que se vaya pelando por el uso. La almohadilla de tela tenía la pega de absorber más la grasa del cabello, pero en este cao se puede limpiar más fácilmente.
Por lo demás, el diseño es bastante estándar y similar a los QuietComfort anteriores. Cuenta con dos amplias copas con almohadillas con mismo forrado de cuero sintético. Estas no son especialmente gruesas, pero es debido a que dentro de las copas se hunde el espacio dejando más espacio para la orejas. En este terreno siempre me han parecido muy cómodos. También permite que se haga mejor el aislamiento para que funcione de manera adecuada la cancelación activa de ruido.
Las copas se pueden extender menos que antes. Las he extendido al máximo para usarlos con comodidad, y me iban un poco justos. Gente más alta que yo podrían tener problemas para usarlos cómodamente. Las copas giran en dos ejes, por lo que es fácil conseguir un ajuste cómodo para la mayoría de los usuarios, aunque en este modelo me ha costado un poco más encontrar la posición ideal de la diadema sobre la cabeza.
Las almohadillas son intercambiables, lo cual es imprescindible al ser de cuero sintético. Normalmente me duran un par de años usándolos casi todos los días. Durarán menos si se vive en una zona calurosa. Suelo comprar de repuesto las almohadillas oficiales porque las chinas suelen dar una sensación al tacto ligeramente distinta —pueden costar la mitad o menos que las oficiales—, aunque suelen tener una vida útil similar.
En verano estas almohadillas no me llegan a molestar ya que no se concentra demasiado calor en el interior de las copas, pero sí se puede sudar un poco, lo cual las desgastará un poco más rápido. Pero se pueden usar bien en zonas con calor, manteniendo casi toda su comodidad.
La copa izquierda incluye el interruptor de encendido, cuando en modelos anteriores estaba en la derecha. Se queda en el centro del espacio de deslizado; si se mantiene unos segundos totalmente deslizado se procede a la sincronización de un nuevo dispositivo Bluetooth, y si se mantiene más de quince segundos se borran todos los dispositivos emparejados. También está el botón para cambiar el perfil de ANC.
En la copa derecha están los controles de volumen y un botón para reproducir/pausar, la toma USB-C de uso cableado o recarga, y un piloto que indicará el nivel de batería o si están encendidos o emparejados. Lo que también se ha perdido es la toma de audio de 3.5 mm, y es por lo que se incluye el cable USB-C a 3.5 mm. Es un conector que debería de haber desaparecido en el sector generalista. En ambas copas se incluyen los micrófonos para el grabación de voz y la ANC.
Características

En cuanto a las características técnicas, las compañías no suelen dar demasiados detalles de este tipo de auriculares de alta calidad. Tampoco son necesarios, porque el que digan los rangos de frecuencia no dice nada de la calidad de su sonido, aunque algunos detalles como su resistencia, sobre todo en los cableados, sí puede dar una idea de a qué usos se orientan.
Sea como sea, lo más que se dice es que implementa los códecs AAC y SBC, con Bluetooth 5.4 y los habituales perfiles para estéreo y manos libres. Pueden estar conectados simultáneamente a dos dispositivos, sin mezclar las fuentes.
Los auriculares son bastante ligeros, con unos 230 g, un pequeño recorte de 11 g respecto al modelo anterior, por lo que es el secreto de que se noten ligeros en la cabeza y se puedan llevar durante horas y horas. Una vez que me los he puesto y los he dejado en su punto justo, no he tenido que recolocarlos.
| QuietComfort Headphones (2nd Gen) de Bose | |
|---|---|
| Tipo | Circumaurales cerrados |
| Peso | 230 g |
| Conexión | Bluetooth, USB-C, cable USB-C a 3.5 mm |
| Autonomía | 24 h (18 h con audio inmersivo) |
| Códecs | AAC y SBC |
| PVPR | 359 dólares (ago. 2026) |
| PVP | 313 euros (oct. 2026) #publi #ad |
El sistema de micrófonos incluido es suficientemente efectivo para grabar la voz, y de hecho ha recibido una mejora sustancial. Además de tener opción de cancelación de ruido específica para el viento cuando se esté en la calle, la voz se nota más cálida y sin ruido de fondo. Como he dicho, es una probablemente la mayor mejora de los auriculares, sobre todo para los que suelen contestar las llamadas desde el PC como es mi caso.
La parte del audio está excelentemente bien cubierta en estos auriculares, y la respuesta en frecuencia ha vuelto a acercarse a un terreno más neutro, aunque siga un poco alejada de una respuesta en frecuencia neutra. Se siguen notando los graves ligeramente reforzados, lo cual junto con el aislamiento para que funcione bien la ANC hace que se note presión de más en los oídos en ciertos tipos de música. Me molestaba mucho en la generación anterior, hasta el extremo de tener que ecualizar la señal. En esta segunda generación el refuerzo es más comedido y no he tenido que recurrir a la ecualización para cuidar de la salud de mis oídos.
Las frecuencias medias, la parte vocálica, están bien representadas. Al tener los graves menos reforzados, las frecuencias medias no se ven arrastradas y suenan algo mejor. No lo notará un usuario normal, sino cuando haces pruebas e intentas buscar problemas a unos auriculares, que es la idea de las pruebas que hago. Pero para un usuario normal, no habrá diferencias entre esta generación y la anterior en el terreno de las frecuencias medias y altas, solo en las bajas.
Pero la principal mejora es la del audio inmersivo, que antes era exclusivo de los QuietComfort Ultra. Al activarlo se expande muchísimo la escena, e incluso salen a la luz detalles que normalmente pasan desapercibidos. El audio inmersivo tiene un modo de funcionamiento en movimiento que hace que el audio se centre en un punto espacial, y si mueves la cabeza se modifica el audio para que parezca que sigue procediendo de ese punto del espacio. Eso hace que si estás sentado suene más natural, pero si estás en movimiento resulte raro. Pero en general, es una mejora sustancial para lo que son las funcionalidades de los QuietComfort.
Sobre la cancelación activa de ruido, ha sido siempre el punto fuerte de esta serie de Bose, y en esta ocasión no es distinto. Hay una clara mejora respecto a los QC35 II que uso a diario, e incluso con la primera generación de estos QuietComfort. En parte es porque el diseño de la diadema y almohadillas hace que aprieten un poquito más para conseguir el máximo aislamiento del exterior, y hacen un poco más vacío, lo cual aisla pasivamente mejor.
En el terreno de la parte «activa» de la cancelación activa de ruido, también ha mejorado, desde los propios micrófonos, que son bastante mejores, pero también por el chip de procesamiento. Al final no es que lo haya notado muchísimo respecto a los QC35 II, pero sí he notado que son claramente mejores en el terreno de la ANC. La tecnología actual está llegando a cierto tope natural por las leyes físicas en las que se basa, hasta que consigan innovar de otra forma.
En cuanto a la autonomía, según lo indicado por Bose se mantienen las veinticuatro horas de uso con la ANC activada. En realidad eso me imagino que será con el volumen a la mitad, aunque personalmente suelo dejarlo en torno a un 30-35 %. Con ello estos QC me han durado unas treinta horas, que es en torno a lo que me duran los QC35II, quizás un par de horas más. El audio inmersivo afecta a la autonomía de los auriculares, que se quedan sobre las 18 h. En ese caso diría que es incluso menor, sobre las quince o dieciséis horas.
Programa de configuración

La aplicación de configuración se llama Bose y está disponible para iOS y Android. Desde Windows y macOS se puede instalar un actualizador de firmware de los auriculares llamado Bose Updater, que en realidad es un simple enlace a una web que hace el proceso cuando están conectados por cable. Necesita los habituales permisos para acceder a Bluetooth, y si se quiere se puede crear una cuenta de usuario de Bose, pero no es necesario.
Volviendo a la aplicación de móvil, al conectarlos da la opción de cambiar el nombre de los auriculares, lo cual facilita las cosas si en el hogar se tienen un par de modelos. Luego se va a dar un repaso de las cosas que se pueden configurar en estos auriculares, que tampoco es que sean demasiadas. Es una aplicación bastante sencilla.
Desde la página principal se puede ver el nivel de sonido, el de batería, y varios apartados para configurar todo lo relacionado con los auriculares. Entre ellos, una sección para configurar los modos de funcionamiento, que combinan el nivel de fuerza de la ANC, el modo de audio inmersivo, y si se quiere añadir el bloqueo de viento a la cancelación de ruido, por ejemplo cuando se está al aire libre.
En otro apartado se puede ecualizar el audio, pero es en tres secciones (graves, medios y agudos). Un cambio en solo tres bandas puede arrastrar mucho a rangos de frecuencia que suenan bien, por lo que me parece una gestión insuficiente de la ecualización, teniendo en cuenta además que el sonido tiene los graves ligeramente potenciados.
En general la aplicación es sencilla, efectiva, y salvo lo de la ecualización, que me gustaría que diera más bandas, funciona bien. Podría dar opción de modificar el funcionamiento de todos los botones, por ejemplo, pero no es algo habitual en el sector porque eso hay que guardarlo en los propios auriculares y por Bluetooth no es la forma más fiable de hacerlo.
Conclusión

Bose ha retocado los QuietComfort Headphones con una segunda generación cuya mayor novedad es la inclusión del audio inmersivo. Es una suerte de audio espacial desde fuentes de sonido estéreo, pero el resultado es bastante bueno. Permite ampliar más la escena, y realza ciertos sonidos que era posible pasar por alto. Ese audio inmersivo es la mejora adecuada que justifica la nueva versión, y que aporta una diferencia clave respecto a la primera generación.
El sonido ha sido modificado, quitándole un poco de fuerza a los graves, aunque siguen más potentes de lo que personalmente me gusta, frente a los QuietComfort 35 II que uso a diario. Desde hace unos años, Bose ha alejado la reproducción de sus mejores auriculares de una respuesta plana, aunque sigue siendo un sonido bastante bueno. Pero los graves, dependiendo del tipo de música que se escuche, puede seguir siendo necesario reducirlos un poco, con los problemas de arrastre que puede producir en las frecuencias medias.
Aun así, el sonido se escucha muy bien. La reproducción de canciones de rock, baile o pop es casi perfecta por la parte media y alta del rango de frecuencias, por lo que no hace falta tocar la ecualización. El sonido inmersivo añade un punto adicional de calidad. Incluso se ha mejorado bastante la grabación de voz con los micrófonos, con un modo de reducción de viento que es especialmente útil para usarlos por la calle.
La otra mejora es la de la cancelación activa de ruido. Bien posicionados, los auriculares proporcionan una cancelación de ruido que es mejor que la de los QC35 II que uso, y se nota. La diferencia entre unos y otros es de cinco años, pero no es hasta estos que sí he notado claramente la diferencia de la ANC. Además que se pueden crear perfiles adicionales en la aplicación en función de la fuerza de ANC que se quiera aplicar.
Un cambio que no me termina de convencer es el del diseño. Estéticamente son similares a los modelos anteriores, pero la diadema tiene un acolchado forrado de cuero sintético en lugar de tela, que no me gusta para las diademas porque se pela. Las de tela simplemente suelen captar la grasa, pero se puede limpiar y no desluce el producto. La extensión de los auriculares ya no es por muescas, que tampoco me termina de convencer. Además, dan un poco menos de juego en cuanto a longitud máxima, y me han ido más justos en cuanto al posicionamiento. Pero es más probable que esté demasiado acostumbrados a los anteriores QC35, y eso determine esta opinión subjetiva del diseño.
Sea como sea, los QuietComfort Headphones 2nd Gen son un producto que en el terreno del audio es una clara mejora respecto a los anteriores, por la inclusión del audio inmersivo que era exclusivo de los QC Ultra. Están mejor afinados, y en el terreno del software también han mejorado. Aunque tiene dura competencia con los de Sony, habiendo probado ambos, sigo prefiriendo a Bose en este terreno de los auriculares con ANC de gama alta.
Puntuación
9.3
sobre 10