Razer ha recuperado la columna de teclas dedicadas para macros en el nuevo BlackWidow v4 Pro, ya que en el modelo anterior prescindió de ellas. No soy amigo de estos botones porque me molestan a la hora de dejar la mano descansando sobre el teclado, pero hay muchos jugones que les gusta tenerlas. Esa vuelta hacia atrás en el tiempo hace que este teclado sea un rara avis estos días.

El teclado tiene una cobertura de aluminio sobre la que se asientan los interruptores verdes o amarillos de Razer según lo que se elija, y unas teclas de ABS de doble inyección. Hay doble capa de espuma para amortiguación del traqueteo, además de que las teclas están prelubricadas. Se incluye un reposamuñecas con viscoelástica cubierta de cuero sintético de acople magnético.

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En la parte izquierda hay una columna de cinco botones de macro con un dial al lado de la tecla de escape, más otros tres botones en el canto pegados a ellos que son para cambiar al perfil jugón, al de creador de contenido y para silenciar el micrófono. La idea de Razer es que pulsando el dial permita cambiar de perfil de uso, lo cual cambia su iluminación y las funciones de las teclas de macro. Es una suerte de consola de edición integrada a lo Stream Controller.

En la parte derecha hay teclas multimedia dedicadas y una rueda que por defecto sirve para ajustar el volumen. Las teclas cuentan con iluminación RGB personalizable por tecla, pero en torno al teclado por su parte inferior también hay iluminación ARGB personalizable.

El teclado tiene dos tomas USB tipo C para conectarle dos teclados, uno de los cuales hace de puente para un puerto USB 2.0 en la parte posterior del teclado. La memoria interna del teclado permite almacenar cinco perfiles distintos. El teclado dispone de seguidilla completa (n-key rollover), y el muestreo de las pulsaciones se hace a 8000 Hz.

Su precio es de 230 dólares o 270 euros.