La situación de Ubisoft es peliaguda debido a una serie de malas decisiones de su directiva, aunque a lo largo de más de una década. No se puede decir que los grandes estudios de videojuegos la hayan pifiado solo en los últimos cinco años, pero es cuando ha explotado la situación. Así que tras despedir a cientos de empleados y vender los activos que han podido, la dirección que ha creado la situación, en lugar de autodespedirse, sigue con los despidos de otros empleados. Esta vez, en Ubisoft Toronto, con otros cuarenta que se irán a la calle.

Probablemente los despidos y cancelaciones de juegos no pararán ahí, porque la compañía está reorganizando el desarrollo de juegos en «casas creativas», que es un eufemismo para referirse a sus nuevas unidades de negocio, pero parece que sin las llamas «creativas» estarán más centradas en «crear». Porque antes no lo estarían, supongo. Estas unidades de negocio echarán a rodar en abril, y tendrán que reevaluar los proyectos que caen bajo su cargo. Cada unidad tendrá el control financiero y editorial, por lo que Ubisoft podrá tener un control mayor sobre el contenido y lo que ofrecerá.

La primera casa es Vantage, el estudio en el que interviene la china Tencent, para el desarrollo de juegos como los de Assassin's Creed. El resto se dedicarán a: juegos competitivos y cooperativos de tiros (Division, Ghost Recon…); experiencias en línea (For Honor, The Crew…); mundos de fantasía y universos narrativos (Anno, Might & Magic, Rayman…); y juegos causales y familiares (Just Dance, Tycoon…).

Vía: Ubisoft.