Intel lanzó a principios de mes los dos primeros procesadores de su nueva microarquitectura Skylake pero no dio demasiados detalles sobre la misma. Al menos no muchos más de los que ya se conocían. En pleno congreso de desarrolladores de Intel (IDF), la compañía ha dado finalmente esos detalles adicionales.

Intel ha incidido en dos aspectos fundamentales: reducción de consumo y la GPU integrada. Este segundo aspecto le puede llevar en próximos años a competir directamente con Nvidia y AMD, y quién sabe, incluso a lanzar chips gráficos dedicados, lo que pondría más presión sobre AMD. Pero esto último es pura especulación mía o algo que me gustaría que ocurriera viendo la potencia de la Iris Pro 6200.

Una CPU centrada en reducir el consumo

La mayor preocupación de Intel ha sido en los últimos años reducir al máximo el consumo de sus procesadores. Es importante no confundir la potencia dada en las características de un procesador con el consumo máximo que va a tener. Esa potencia es el TDP o potencia de diseño térmico, el calor que tiene que disipar la refrigeración del procesador para evitar que entre en efecto la ralentización o throttle de su funcionamiento para permitir que funcione por debajo de su temperatura máxima.

A efectos de cálculo de potencia de una fuente se puede utilizar sin problemas como un valor con margen de seguridad para ir sobrado de fuente, pero por ejemplo el i7-6700K cuenta con un TDP de 91 W frente a los 84 W de un i7-4790K, lo que implica que tiene mayor potencial de overclocking, no que el 6700K vaya a consumir más con un funcionamiento normal sin overclocking. Este punto ha suscitado diversos comentarios bastante desafortunados sobre el consumo de los nuevos procesadores Skylake.

La reducción del consumo y del TDP en los procesadores Skylake que están por llegar y que no son para overclocking pone un futuro prometedor para tabletas, teléfonos y otros dispositivos móviles que incluyan un procesador Intel Skylake. No necesitar un ventilador en portátiles y tener mucha más autonomía son aspectos indispensables para estos dispositivos, e Intel lo sabe muy bien. La ventaja es clara: usar en ellos Windows 10 y no versiones descafeinadas para procesadores ARM.

Algunos de los nuevos chips Skylake incluirán ISP (procesadores de imagen) con soporte de cámaras de hasta 13 megapíxeles y grabación a 1440p30). Las novedades fundamentales del procesador ya las repasé en el artículo de presentación de los Core i7-6700K e i5-6600K (USB 3.1, más conexiones M.2, etc).

Parte del ahorro de energía de la arquitectura procede de una mejor gestión de las instrucciones, y la capacidad de ejecutar hasta 6 instrucciones fuera de orden de manera simultánea seleccionadas de un búfer de hasta 224 instrucciones, una mejora con respecto a las 192 de la arquitectura Haswell. La ejecución de diversas instrucciones es ahora más eficiente, con una mejora de rendimiento general.

Pero las modificaciones introducidas para mejorar el rendimiento se ven canceladas por las introducidas para reducir el consumo, así que la potencia del 6700K es similar a la del 4790K, pero consumiendo bastante menos. Eso también incluye disponer de hasta 2 MB de caché L2 por núcleo frente a 1,5 MB de Haswell, y destinar la caché de L4 (eDRAM) a otros usos dentro de los procesadores.

Sobre la tarjeta gráfica integrada

Es la planta del chip básico de esta arquitectura se puede ver el espacio ocupado por la iGPU de novena generación, similar al empleados por los núcleos del procesador. Es la tendencia que lleva manteniendo Intel en los últimos años, y demuestra la importancia que tiene este apartado para la compañía, y que ha fructificado en el Intel Iris Pro 6200 (en procesadores como el i7-5775C), con una potencia similar a una gráfica de 100 euros.

Llega en dos versiones: HD Graphics 510 y 530. Esta última es la incluida en los i7-6700K e i5-6600K, y cuenta con una potencia similar, pero algo inferior, a una Radeon R7 240.

La nueva arquitectura es compatible con las DirectX 12 (nivel 12_1), OpenCL 2.0 y OpenGL 4.4. Además introduce una nueva denominación para sus iGPU llamada GT4e, que promete dar una potencia gráfica bastante superior a la de la Iris Pro 6200. Esta arquitectura permite utilizar hasta tres fragmentos o slices, que es como llama Intel a la unidad básica que componen sus GPU.

Cada fragmento incluye tres subfragmentos, y estos a su vez 8 unidades de ejecución, para un total de 24 unidades de ejecución en un fragmento. Es el equivalente a los SMM de Nvidia en la arquitectura Maxwell, algo así como un núcleo de un procesador convencional. Generalmente se suele (mal) llamar núcleo a los sombreadores (shaders o unidades de procesamiento), que en una tarjeta como la GTX 960 incluye 1.024 shaders.

De esta forma las futuras GPU GT4e incluirán tres fragmentos y 72 unidades de ejecución con una velocidad todavía por confirmar, aunque posiblemente por encima de los 1000 MHz, junto con una cantidad de memoria eDRAM dedicada (la coletilla "e" de GT4e), que podría ser de hasta 128 MB como el Iris Pro 6200 (a parte de la RAM que le asigne el sistema operativo). Estas GPU también dispondrán de acceso a 768 KB de caché de nivel 3 (L3). Haciendo preguntas al aire, ¿esto lo pondrá en la línea del rendimiento de una GTX 750 o 750 Ti? Se sabrá en un futuro no demasiado lejano.

Intel también desvincula en su nueva generación de iGPU el unslice, una zona dedicada a tareas más triviales como codificación y decodificación de vídeo, con lo que podrá disponer de frecuencias propias y regularlas según la necesidad del equipo. Estas GPU de novena generación incluyen soporte para hasta tres monitores con resolución 4K a través de HDMI 2.0, por lo que se puede conseguir una frecuencia de refresco de 60 Hz.

Vía: PC World, Ars Technica.