AMD está teniendo un momento dulce en el sector de los procesadores, por méritos propios acompañados por un gran problema de producción de Intel de sus procesadores que llevó hace unos meses a sus procesadores a precios desorbitados, si bien todavía siguen bastante altos. La próxima llegada de los procesadores Ryzen 3000, que AMD ha indicado que será a «mitad de 2019» —seguramente durante el verano boreal—, suscita las habituales preguntas sobre las actuales placas base AM4.

La compañía ha indicado que sus socios fabricantes de placas base dispondrán de un logo específico para marcar las que se pongan a la venta en tiendas y que tengan el BIOS actualizado para los Ryzen 3000. También se usará el logo para las nuevas placas base que sean presentadas, porque habrá diversas características a las que las actuales placas base para los Ryzen 2000 no tengan acceso, como ocurriera con las placas base AM4 iniciales de 2017.

Esas placas base llegarán en el «verano de 2019», según lo indicado por AMD, y dispondrán de conectividad PCIe 4.0 al igual que la tendrán estos procesadores Ryzen 3000. Los próximos procesadores mantendrán la potencia de diseño térmico (TDP), con versiones que tendrán 35 W, 65 W y 95 W, pero se esperan mejores temperaturas o mayores frecuencias de ellos.

Por último, ha dicho que todos los fabricantes de placas base actualizarán los modelos de zócalo AM4 para ser compatibles con los Ryzen 3000. Quizás alguna placa base se quede por el camino de esta actualización de BIOS, aunque me imagino que AMD proporcionará un AGESA —arquitectura software encapsulada genérica; es el código del que los fabricantes crean los BIOS— que permita una fácil actualización como ha venido haciendo en los dos últimos años.

Fuente: Presentación de AMD.