El sector de los auriculares para jugones es muy amplio, pero hay un tipo concreto de auriculares que no es nada habitual porque está más pensado para escuchar música. Es el de losde copa abierta, un campo en el que se adentra Corsair con su modelo Virtuoso Pro. Para mejorar aún más la reproducción de sonido, estos auriculares disponen de unos transductores de grafeno así y un uso cableado, por lo que no son los típicos auriculares para jugones.

Videoanálisis

Desembalado

Los auriculares Virtuoso Pro de Corsair llegan en una caja negra para darle un aspecto mejor a la presentación del producto, porque teniendo 200 euros de PVPR, y siendo cableados, no son precisamente baratos. En la portada destaca que son de copa abierta, y además que son compatibles con cualquier plataforma gracias a su conector de 3.5 mm. En el lateral se destaca que son ligeros y frescos, con una estructura de aluminio y con transductores de grafeno.

Dentro de la caja se puede ver la funda de transporte de estos auriculares, que no es precisamente pequeña porque no se pueden plegar, lo cual es más habitual de los modelos Bluetooth. Es una funda rígida en la que estarán siempre bien protegidos. Debajo de esta caja está el manual con información de la garantía.

Al abrir la funda se pueden ver los auriculares con las copas giradas noventa grados, por lo que da idea de que tendrán un buen ajuste en varios ejes. No tienen ningún cable conectado, pero son cableados y cada una de las copas tiene una toma de 3.5 mm. Es una ventaja de cara a la durabilidad en caso de que el cable se dañe. El cable necesario, o más bien cables, están en la propia funda, dentro de una rejilla.

El primero y más importante para los jugones, el sector principal al que van dirigidos, tiene un micrófono unidireccional flexible en uno de los dos cables que van a los auriculares. No hay duda de en qué copa va conectado cada cable porque la toma en una es circular y en la otra rectangular. Se incluye una espuma de filtro. Este cable va a un equipo con una toma de cuatro polos. Incluye un interruptor para silenciar el micrófono.

El otro cable es simplemente de tres polos para escuchar audio. Esta forma de diseñar el micrófono me parece un poco extraña y no me termina de convencer porque si no estás usando el micrófono y te molesta vas a tener que cambiar el cable. Es flexible, y son cables de buena calidad, pero es un diseño poco conveniente.

Los auricuales en sí son de tipo circumaural de diadema con copas extensibles, hechos en plástico con estructura de aluminio. No son especialmente ligeros, pero tampoco se notan pesados. Se pueden extender las copas rápidamente, con muescas para poder extender ambos lados por igual, lo cual también es útil para recordar la posición si hay más de una persona usando los auriculares, aunque sea de vez en cuando.

Corsair ha mirado mucho por aumentar la vida útil de este modelo añadiendo una forma fácil de intercambiar la almohadilla de la diadema, y siendo un modelo cableado caro se agradece mucho. Esta diadema es de espuma con tela, por lo que si se cambia será porque se haya manchado muchísimo con la grasa del pelo, lo más frecuente, o que le haya ocurrido algún imprevisto, pero no porque se haya desgastado como ocurre con el cuero sintético, que al final queda además feo y puede molestar. Para quitar la almohadilla solo hay que doblar un poco la diadema y deslizar uno de los lados hacia arriba, y luego hacer lo mismo con el otro.

Las copas de estos auriculares son muy amplias, y en mi caso me he sentido muy cómodo llevándolos durante horas. En ello además beneficia que sean abiertos, porque permite salir parte de la presión sonora, lo cual también redunda en una mayor salud auditiva, sobre todo si se van a escuhar a un volumen medio. La tapa de las copas se puede quitar, para limpiarlos por ejemplo, o para cambiarlos si les ocurren algo. Obviamente, y para los despistados, al ser abiertos amortiguan cero el sonido exterior y filtran todo el sonido hacia el exterior. Si tienes a alguien cerca, por bajo que esté el volumen, van a escuchar la música.

Las almohadillas de las copas son de muy buena calidad, con viscoelástica y cubiertos de tela. De ahí que Corsair los considere «ultrafrescos» de usar, como dice en la caja, aunque también tenga que ver con que al ser abiertos no se concentra tanto calor dentro de la copa. La pega es que se pueden ensuciar más y son más difíciles de limpiar, pero para llevarlos muchas horas o para entornos calurosos son mejores. Las almohadillas también se pueden cambiar, y para ello hay que girar hacia la derecha. Eso deja también ver el amplio transductor que va en la copa.

Características

Los Virtuoso Pro destacan por incluir unos transductores de grafeno de 50 mm los cuales tienen una respuesta en frecuencia entre los 20 Hz y los 40 000 Hz, además de una impedancia de 32 ohmios, y una sensibilidad de 117 dB. Tienen una gran calidad de sonido, como comentaré en un momento.

El micrófono integrado en uno de los cables, que no es un diseño que me agrade del todo, es de tipo unidireccional. Tiene una respuesta en frecuencia entre los 100 Hz y los 10 000 Hz a 2200 ohmios, con una sensibilidad de –41 dB. La espuma ayudará a reducir ciertos ruidos, como por ejemplo los de la respiración, aunque no obrará milagros.

Virtuoso Pro de Corsair
TipoCircumaurales abiertos
Peso338 g
Conexióncable 3.5 mm
Impedancia32 Ω
Respuesta en frecuencia20 Hz a 40 000 Hz
Transductores50 mm de grafeno
Sensibilidad117 dB
Micrófonounidireccional
- Respuesta en frecuencia100 Hz a 10 000 Hz
- Impedancia2200 Ω
- Sensibilidad–41 dB
PVPR199.99 euros (sep. 2023)

Se puede ajustar perfectamente al usuario, aunque recomendaría intentar encontrar una distancia adecuada de la boca para que ni capture mucho ruido de respiración ni esté demasiado lejos como para que haya que aumentar la ganancia del micrófono. No recomendaría tocarla porque lo único que se conseguirá es aumentar el ruido que tiene de fondo, aunque dependerá también un poco del equipo en el que se use. En mi caso, como hago casi siempre, la grabación la he probado en un MacBook Pro de 2019, aunque el funcionamiento en Windows es igual.

La reproducción de la música es excelente, pero hay que saber apreciarla. Los auriculares de copa abierta están más orientados a audiófilos o aquellos que saben apreciar la buena música, por lo que si lo compra un veintiañero que solo escucha trap o reguetón pues nunca va a saber apreciar las bondades de estos auriculares. Son buenos para el mejor rock u otros estilos como el jazz, y cualquiera vocálico, como el pop. Pierden fuelle para la música machacona, como el heavy y un poco para la de baile.

Cuando el sonido lo es todo

En el sector jugón es muy complicado encontrar unos auriculares abiertos porque no es lo que busca la inmensa mayoría de jugones. Por un lado, son un modelo que no aíslan nada y además filtran todo el sonido hacia fuera. Pero también alivian presión sonora de los oídos, por lo que en los transductores más baratos puede quitarle predominancia a los graves, los cuales son muy importantes a la hora de jugar para la inmersión y localizar explosiones, disparos o pasos.

Por eso los Virtuoso Pro me han resultado francamente buenos. La calidad del sonido de sus transductores es estupenda, sobre todo a la hora de escuchar música. La respuesta en frecuencia es bastante plana y todas las canciones suenan supernaturales, cortesía de ser abiertos. La escena sonora se nota mucho más amplia y cálida, lo cual beneficia a absolutamente todos los tipos de música.

Aunque los graves están muy bien representados y se aprecian claramente, incluso en canciones complicadas como la habitual Blood || Water de Grandson que uso para ver hasta dónde llegan, hay algunas veces que se notan ligeramente flojos. Es lo que tiene que sean abiertos, pero quiero asegurar que no es para nada malo aunque Corsair lo que hace es orientarlos también a locutores para abarcar más compradores potenciales. El diseño abierto les permitirá escucharse sin necesidad de realimentación de sonido.

Por el tipo de auriculares que son, las canciones que se centran en las frecuencias medias y altas, como el jazz o el pop, se ven muy favorecidas. Como digo, el sonido es superagradable, de lo mejor que he escuchado en unos auriculares de este tipo. Para música son sensacionales, aunque los audiófilos puedan ponerle alguna pega.

El apartado del micrófono está muy bien cubierto, aunque personalmente el modelo concreto elegido —integrado en el cable— no me termine de gustar. Su calidad es buena, aunque hay que tenerlo cerca de la boca para no aumentar la ganancia, o habrá que hablar más alto de lo normal. Hubiera preferido que fuera simplemente retirable, aunque al ser el propio cable retirable abunda en la vida útil de los auriculares, y es un terreno al que Corsair le ha prestado mucha atención. Se puede cambiar fácilmente incluso la almohadilla de la diadema, además de las de las copas.