Las memorias NAND incluidas en los actuales discos SSD, una de las mejores formas de aumentar el rendimiento de un PC, no están exentas de problemas. Los SSD de hace unos años perdían durabilidad rápidamente con la escritura continuada de información, además de perder datos con las pérdidas repentinas de corriente.

La capacidad de retención de información de los SSD cuando no reciben corriente disminuye con la temperatura ambiente de la zona en la que están almacenados. Según Alvin Cox de Seagate, la temperatura a la empieza a ser un problema son los 40º C, en la que podrían perder información tras una semana. A una temperatura ambiente de 30º C podrían perder información en un año.

Como todo, se trata de cifras orientativas y los propios fabricantes han indicado que en realidad la temperatura a la que puede degradarse la memoria es superior. Además son cifras para SSDs que hayan superado su durabilidad, y los discos modernos son menos propensos a perder información. Salvo que vivas en medio del desierto con 50º C a la sombra no deberías preocuparte por tener almacenado un SSD en la estantería de tu casa durante años.

Pero un SSD, como cualquier medio de almacenamiento de información digital, no está hecho para almacenar información durante décadas. La mayoría de los dispositivos de almacenamiento digital comenzarán a fallar a partir de los diez años, y los SSD no son distintos. Si quieres conservar tu información para la eternidad, mejor que optes por algún servicio de almacenamiento en la nube o repliques las copias de seguridad periódicas.

Vía: PC World.