Microsoft mató a la Xbox en el momento en que empezó a lanzar sus juegos simultáneamente para sus consolas y para Windows. Y por «consola» se entiende un dispositivo en el que solo se puede jugar. La compañía terminaría el proceso de matar a la Xbox en la actual generación porque no habría otra. Para la siguiente «generación» lo que habría en realidad es una primera generación de mini-PC etiquetados Xbox y basados en Windows 11.
Al menos según asegura Windows Central, aunque no me parece descabellado. La venta de consolas Xbox está hundido porque, bueno, la versatilidad de un mini-PC en el salón es mayor, y no cuesta mucho más que los 650 dólares de una Xbox Serie X. Que, por cierto, está casi descatalogada porque hace meses que no llega a tiendas, solo la Xbox Serie S. Están vendiendo lo que queda en distribuidores, lo cual apuntaría a que Microsoft está soltando lastre por este lado.
Teniendo en cuenta que Microsoft considera que una «consola Xbox» es cualquier cosa en la que funcione la aplicación Xbox —un televisor, un móvil, una tableta—, claramente no tiene ni puta idea de lo que es una consola. Así que tampoco me parece mal que se pase a los mini-PC. Microsoft hizo una buena ingeniería con la refrigeración de sus Xbox Series X/S, y con la potencia adecuada sería interesante.
El problema es el precio, porque en la situación actual no creo que llegara por menos de 800 dólares, salvo que recortara en potencia de la CPU o la dejara con 16 GB de RAM, por ejemplo, y 8 GB de VRAM. El paso a mini-PC haría que perdiera la memoria unificada, lo cual sería un lastre y haría que necesitara, siendo realistas, más bien 16 GB de VRAM, aunque con los 16 GB de RAM se podría vivir, aunque no sería lo ideal.
Fuente: Windows Central. Vía: Videocardz.