Aunque Apple siempre ha hecho un esfuerzo por apoyar el medioambiente en la producción de sus productos, muchas veces los intereses del medioambiente y los de Apple confluyen de manera natural. En este caso se trata de la recuperación de las materias primas de las que se componen sus productos, incluidos los metales más raros —y caros— que se usan en cualquier dispositivo tecnológico.

Apple ha ido mostrando en los últimos años los robots que usa para despiezar sus productos, y ahora tiene un nuevo modelo para mostrar llamado Daisy. Esta máquina es capaz de separar doscientos iPhone por hora, separando los componentes como la pantalla, la placa base del teléfono y otros elementos, para que puedan ser reciclados.

Aunque Apple lo posiciona como un compromiso hacia el medioambiente —que no lo pongo en duda, porque las instalaciones de la compañía ya funcionan todas con energías renovables, y tiene un largo historial verde, este robot le va a hacer ahorrar millones de dólares en materias primas. Y para que no se piensa del todo mal, por el Día de la Tierra va a realizar donaciones en función del número de iPhone que se le entreguen para reciclar o sujetos al programa de renovación.