Las empresas que han estado desarrollando las inteligencias artificiales generativas (IAG), que en solo tres años han conseguido imponerse en el día a día de todos, han insistido en este tiempo que con las IA no se iban a perder trabajos y que iban a ser complementos para hacernos más eficientes. El chiste se cuenta solo. El problema es que la actual transición que vivimos entre la era pre-IA y pos-IA se diferencia entre los que no creyeron a esas empresas (Google, Anthropic, OpenAI…) y las que sí.

Las que no las creyeron optaron por ir a por todas a la IA sabiendo que todo cambiaría con los agentes de IA, y las han integrado en sus servicios para evitar desaparecer, despidiendo a decenas de miles de empleados en el proceso. Las que no las han integrado… bueno, el lanzamiento de la actualización de Claude Cowork el 30 de enero, el agente de IA de Anthropic, ha hecho que vuelen por los aires 300 000 millones de dólares de capitalización de empresas que proporcionan software como servicio (SaaS). Porque, a pesar de lo que dicen las empresas que desarrollan las IAG, las IA no han venido a hacernos más eficientes, han venido a sustituirnos.

Este agente de IA de Anthropic permite, por los 15 o 20 euros al mes que cobra, hacer cosas que antes estaban desperdigadas en decenas de empresas de SaaS. Ha causado lo que Wall Street ha denominado el SaaSpocalipse. Se trata de la muerte de las empresas de software tal cual se conocen hoy en día, las que ofrecen software como servicio (Saas), porque el agente de IA de Anthropic demuestra hacia dónde vamos. Puede hacer una buena parte del trabajo de abogados, conformación legal, revisión de contratos, etc., por no hablar de puestos de ingeniería para programación, diseño, análisis de software. Pero lo hace cobrando una ridiculez en lugar de lo que cobran esas empresas de SaaS o los profesionales que usan a través de ellas.

Infinidad de empresas han visto dinamitado gran parte de su capitalización, agravado a partir del 30 de enero, pero que venía bajando desde el lanzamiento de los agentes de IA a mediados del año pasado. Son inversores que no ven claro el futuro de empresas como Salesforce, la más potente de SaaS con 75 000 empleados, que ha perdido un 26 % de su valor. Atlassian, un 35 %. Asana, un 59 % en el último año, por lo que venía más de largo. HubSpot un 39 %. Estamos a principios de 2026 y la inversión se está deteniendo a la espera de lo que ocurra con las próximas versiones de los agentes de IA del resto de compañías, trabajadores digitales que cobran una ridiculez frente a lo que cobra un humano.

Pero no pasa nada. Según Jensen Huang, el director ejecutivo de NVIDIA, esto es una oportunidad para que se cree empleo en trabajos manuales como poner ladrillos, conducir camiones, reponer las estanterías de los supermercados, servir platos y cafés, y cualquier cosa que una IA no pueda hacer. Por ahora. Amazon está despidiendo a decenas de miles de empleados porque los está sustituyendo en sus almacenes por robots.

Dejando de lado el catastrofismo, lo que está ocurriendo este año llevaba cociéndose desde hace una década. La explosión de herramientas de SaaS ha hecho que hubiera compañías que tuvieran que integrar manualmente una decena de herramientas SaaS en su herramienta principal, y algunas incluso una treintena. Me refiero a herramientas como las de redacción, consulta (p. ej., legal), gestión de inventario publicitario, y mil cosas más. Pequeñas tareas para automatizar que te dan esas empresas de SaaS.

Con una IA, y específicamente un agente de IA, lo que consigues es olvidarte de la integración y de mil suscripciones. Ahora con una, como la de Claude Cowork, consigues que te redacte un texto, te consulte documentos legales, busque fallos en tus diseños, gestiona automáticamente tu inventario, te programa un nuevo apartado para tu web, te extrae conclusiones de tus Excel… Cualquier cosa.

No es que vaya a acabarse el mundo mañana mismo, pero es el aperitivo para lo que nos deparará el año. Porque según el director ejecutivo de Anthropic, en los próximos seis a doce meses su IA será capaz de hacer todo el proceso (básico) de ingeniería de software: análisis, diseño e implementación. Eso son muchos picacódigos que se irán a la calle. No directamente, sino gradualmente mientras se integra. 2027 pinta aún mejor que este 2026.

Esto no está afectando solo a las empresas de SaaS. El lanzamiento hace una semana del proyecto Genie de Google también ha hecho desplomarse las acciones de empresas de videojuegos como Take-Two Interactive, la matriz de Rockstar Games. Ahora los cachondos de las empresas de IAG dicen que se arrepienten de haberlas lanzado tan pronto y que deberían de haberse mantenido un tiempo más en el laboratorio. Luego cuando te dicen que saben de lo que hablan no hace falta más que ir a la hemeroteca para demostrar que no hablan por hablar.

Vía: X.