AMD ha llegado al CES con pocas novedades realmente interesantes, y los Ryzen AI 400 ciertamente no es una de ellas. Son un refrito de los Ryzen AI 300, con un cambio de nomenclatura, y unas frecuencias de funcionamiento algo mayores. La arquitectura de los núcleos es la misma Zen 5, y la iGPU llega a la Radeon 890M, con misma NPU de tipo XDNA 2.
La mejora proviene de una litografía más madura, pero sigue siendo de 4 nm. Alcanzan los mismo doce núcleos, cuatro Zen 5 hasta a 5.2 GHz —apenas 100 MHz más—, aunque ocho de esos son compactos Zen 5c a mismos 3.3 GHz máximos —ocupan menos pero tienen menos margen de disipación térmica debido a ello—.
La unidad gráfica integrada sigue siendo de 16 unidades de cómputo, pero a 200 MHz más, alcanzando los 3.1 GHz. El controlador de memoria sube un poco de revoluciones con el resto del chip, y ahora puede usar hasta LPDDR5X-8533 pero mantiene DDR5-5600. La NPU experimenta el mismo empujón y llega a los 60 TOPS. O sea, los Ryzen AI 400 son un refrito del bueno, probablemente innecesario, pero de cara a la mercadotecnia y a confundir al comprador le parecen necesarios a AMD.