Con la expansión de las unidades de estado sólido (SSD) y el reemplazo que suponen a los discos duros tradicionales es inevitable que haya modelos que cubran tareas específicas como es el de caché para sistemas de almacenamiento conectado en red (NAS). Estos dispositivos suelen ser para un uso de pyme o doméstico, como servidores de ficheros de todo tipo, con Synology o QNAP siendo bastante populares en el sector.

En los últimos tiempos son cada vez más los NAS que incluye una o dos ranuras M.2 para caché de los discos duros o SSD puramente orientados a almacenamiento que incluyen, y para ese uso de caché existe la serie IronWolf de Seagate. Dentro de ella cae el IronWolf 510 del presente análisis, orientado a un uso 24 × 7, con alta durabilidad y consistencia de lectura/escritura.

Serie SU800 de ADATA: características

La serie IronWolf 510 llega en formato M.2 estándar, siendo de tipo PCIe 3.0 ×4 con protocolo de comunicación NVMe 1.3. Dispone de chips en ambos lados de la placa de circuito impreso. El controlador que integra en un E12DC de Phison, mientras que los chips de memoria NAND son de tipo TLC fabricados por Kioxia —TPBHG55AIV, marcados todavía como de Toshiba Memory, y específicamente unos BiCS3 de 64 capas.

El controlador le dota de encriptación AES-256, código de corrección de errores (ECC) con comprobación de paridad de baja densidad (LDPC), minimización del desgaste relacionado con la escritura, gestión de bloques erróneos, TRIM, SMART, sobreprovisión de espacio, recolección de basura, espacios de nombre múltiples, y borrado seguro, entre otras características. Es muy completo en este terreno de características. Incluye también memoria DDR y SLC para caché y búfer.

La serie IronWolf 510 está compuesta por modelos de 240 GB, 480 GB, 960 GB y 1.92 TB, con hasta 3.07 GB/s de lectura secuencial, 850 MB/s de escritura secuencial, 345 kIOPS (miles de operaciones de entrada y salida por segundo) de lectura aleatoria y 380 kIOPS de escritura aleatoria. Sobre el papel son valores estándar, tirando a altos, para este tipo de almacenamiento.

Serie IronWolf 510 de Seagate
Característica IronWolf 510, 240 GB IronWolf 510, 480 GB IronWolf 510, 960 GB IronWolf 510, 1.92 TB
Lectura secuencial 2450 MB/s 2650 MB/s 3150 MB/s 3150 MB/s
Escritura secuencial 290 MB/s 600 MB/s 1000 MB/s 850 MB/s
Lectura aleatoria 4 KB 100000 IOPS 193000 IOPS 345000 IOPS 270000 IOPS
Escritura aleatoria 4 KB 12000 IOPS 20000 IOPS 28000 IOPS 25000 IOPS
Durabilidad 435 TB 875 TB 1750 TB 3500 TB
Precio

La durabilidad alcanza los 3500 TB en el modelo de mayor capacidad, que da para al menos una escritura completa del disco por día. Para el uso de caché de un NAS es un valor muy alto dentro del mercado actual, y a la vez bastante importante. En aquellos sistemas con más carga puede llegar a ser un problema, pero en general esta durabilidad elimina ese problema. La durabilidad, o cantidad de información que se puede grabar antes de que pueda empezar a presentar sectores defectuosos, es importante cuando se usan las SSD como unidad de escritura de programas como Photoshop y otras similares. Esta serie se acompaña con una garantía limitada de cinco años.

Una buena SSD para un mercado muy específico

La serie de unidades de estado sólido IronWolf 510 no es generalista, y por eso las pruebas de rendimiento que suelo hacer pueden llevar a engaños, y es el motivo por el que las he omitido para, en su lugar, explayarme comentando el producto que estoy analizando. En lo que se basa esta unidad es en poder estar funcionando de manera continuada sin problemas, a diferencia de las SSD domésticas, y va a estar más centradas en un uso de operaciones de entrada/salida desde múltiples fuentes en lugar de solo unas pocas y como caché de discos duros de esas transferencias, por lo que las pruebas de rendimiento que hago habitualmente no son útiles.

De hecho la única manera de probar el rendimiento de esta unidad sería teniendo un NAS con varios disco duros y probando las transferencias con y sin esta unidad como caché. Algunos modelos también permiten tener dos unidades PCIe para caché, una de escritura y otra para lectura de los discos duros. En este caso es más lógico probarlo con una profundidad de cola de 32 frente a valores más bajos, con transacciones de 4-8 KB para simular accesos a bases de datos, y de 128 KB para archivos multimedia como es habitual.

Antes de continuar, lo que sí puedo compartir son algunas capturas de pruebas de rendimiento tradicionales, enfocadas a probar la velocidad máxima de las unidades.

Volviendo a las pruebas más orientadas a NAS, la transferencia de 128 KB alcanza los 1469 MB/s, de 8 KB llega a los 511 MB/s y los 4 KB a 314 MB/s, todo medido con una profundidad de cola de 32 en IOMeter, con una carga de trabajo de 70 % lectura y 30 % de escritura. Son valores buenos para la unidad que es. Por comparación, una P1 de Crucial llegar a los 745/204/126 MB/s con bloques de tamaño 128/8/4 KB, y una 960 EVO alcanza los 1101/580/393 MB/s.

Puede que esta unidad para NAS no sea la más rápida del mercado, pero lo que marca la diferencia con las SSD PCIe generalistas es que están pensadas para un uso 24×7 y que tienen una alta durabilidad. Si se coge la de este modelo de casi 2 TB de la serie IronWolf 510, la durabilidad es de 3500 TB. Si se compara con la durabilidad de la serie 970 EVO Plus, con un precio similar a esta unidad IronWolf, la durabilidad es de 1200 TB.

En este punto es en el que hay que pararse a pensar para qué se está usando el NAS y qué tipo de carga se va a primar. Si es un servidor de archivos, habrá un uso mixto de archivos más grandes —vídeos, imágenes en RAW— que pequeños —los creados por aplicaciones instaladas— y por tanto la diferencia de rendimiento que pueda haber a la hora de procesar transferencias de tamaño 4 KB y 8 KB va a ser menos relevante. Si por el contrario se va a usar el NAS para base de datos o servidores, podría ser más interesante una unidad más rápida, como la 970 EVO Plus, pero en este tipo de casos de uso suele haber más desgaste de la SSD y habría que valorar si no es preferible perder algo de rendimiento para ganar durabilidad en la unidad.

También hay que tener en cuenta que los NAS se ven limitados por la estructura de red casera, y por tanto tampoco se asegura que la SSD como elemento de caché vaya a permitir alcanza su velocidad máxima. Si se tiene conectado el NAS con 10 Gigabit Ethernet a una red con un conmutador 10 Gigabit Ethernet y luego al otro extremo hay un PC con tarjeta de red de Gigabit Ethernet, los 1469 MB/s de L/E mixtos indicados anteriormente no se van a alcanzar. Tampoco se van a alcanzar si solo se tiene uno o dos usuarios conectados al NAS, en cuyo caso probablemente tampoco interese una SSD para caché.

Sea como sea, quiero volver a recalcar que la IronWolf 510 no es una SSD generalista sino para NAS, con todo lo que ello conlleva, y más específicamente lo orientaría a las pymes con una buena cantidad de usuarios en red. Mirándola a través de ese cristal, la IronWolf de 1.92 TB analizada es una unidad excelente y que cumplirá con creces las expectativas. Hay modelos más caros en el sector de las SSD para NAS y que tienen beneficios para otros tipos de cargas o directamente para usuarios domésticos, como para esas transacciones de bases de datos o redes Gigabit Ethernet, pero tras analizar esta Ironwolf puedo concluir que es un buen modelo para aquellos NAS que se usen para servir ante todo ficheros, grandes y pequeños.