XPG, la marca jugona de ADATA, es una recién llegada al terreno de las fuentes de alimentación, y lo hace con la serie Core Reactor orientada al sector prémium. Esta serie se oferta en modelos de 650 W, 750 W y 850 W, y cuenta con un certificado 80 PLUS Gold sin ningún extra superfluo como pueda ser iluminación RGB. La compañía se ha centrado primero en ofrecer una fuente de alta calidad, y los extras quizá lleguen en nuevas series que presente en un futuro.

El modelo que he recibido de XPG es el de 750 W, el cual es más que suficiente para alimentar a los equipos de alto rendimiento actuales con una RTX 2080 Ti, y deja margen para subir tanto el procesador como tarjeta gráfica. Antes de empezar a mirar la fuente, quiero agradecer a XPG la oportunidad de colaborar con ellos en el análisis de esta fuente.

Desembalado y características

XPG presenta esta fuente de alimentación en una caja negra y roja con todo lo necesario para hacer uso de ella. Al tratarse de una fuente modular, los cables se incluyen en una bolsa de transporte que sirve igualmente para tenerlos todos juntos para cuando se requieran —no es la primera vez que pierdo un cable modular por no tenerlos todos juntos—.

Core Reactor 750 Gold de ADATA XPG
Dimensiones86 mm × 150 mm × 140 mm
Certificado80 PLUS Gold
Modular
RefrigeraciónVentilador silencioso de 120 mm
ProteccionesSobrecorriente (OCP)
sobrecargas (OPP)
sobretemperatura (OTP)
sobretensión (OVP)
cortocircuitos (SCP)
tensión insuficiente (UVP)
limitador de corriente de arranque (SIP)
funcionamiento sin carga (NLO)
Conectores1x ATX
2x EPS 4+4 pines
4x mólex
6x PCIe 6+2 pines
12x SATA
PVPR139 dólares

La fuente mide 86 mm × 150 mm × 140 mm por lo que es el tamaño mínimo y ciertamente el interior, como se verá más abajo, está bastante bien aprovechado pero todo está apretado. Incluye un ventilador de 120 mm silencioso para la refrigeración, que en el caso de este modelo 750 W parte de un ruido de unos 11.2 dBA al 20 % de carga y alcanza los 22.7 dBA al 100 % de carga. Eso se traduce a unas 660 RPM al mínimo, que no se supera hasta pasado el 50 % de carga, y de unas 2000 RPM al máximo de velocidad.

Este modelo se proporciona con cables que aportan un conector ATX de veinticuatro pines, dos EPS de 4+4 pines, seis PCIe de 6+2 pines, doce SATA y cuatro mólex. El panel de conexiones de la fuente de alimentación tiene marcado debidamente dónde va cada uno, y cuenta con dos para la placa base (ATX y EPS), cinco para procesador y tarjetas gráficas, y cuatro para SATA/mólex.

Componentes y rendimiento

XPG indica que los componentes usados para la fabricación de esta fuente de alimentación son de alta calidad, asegurando haber usado íntegramente condensadores japoneses para reducir al mínimo el rizado de la señal y el ruido generado. La compañía está segura de la calidad de la fuente al ofrecer una garantía limitada de diez años.

La fuente cuenta con todas las protecciones posibles, y en ese aspecto es un modelo de primera línea. Tiene protecciones frente a sobrecorriente (OCP), sobrecargas (OPP), sobretemperatura (OTP), sobretensión (OVP), cortocircuitos (SCP), tensión insuficiente (UVP), limitador de corriente de arranque (SIP) y funcionamiento sin carga (NLO). Todas estas protecciones complica más el diseño interno de la fuente, y por ello tiene ese aspecto de estar todo apretado en su interior. Esto podría ser un problema en el terreno de las temperaturas, lo cual afectaría directamente a su eficiencia energética.

En las pruebas que he podido realizar con programas específicos para mirar las tensiones de entrada —no es ni mucho menos lo ideal, ya que sería preferible equipos externos específicos para simular cargas y para poder ver bien el rizado en un osciloscopio entre otras cuestiones importantes de una fuente—, la variación de los canales de 3.3 V, 5 V y 12 V es mínima, y como mucho del 0.4 % en el peor de los casos cuando la fuente pasa de reposo a carga completa.

No he podido simular una carga de 750 W en la fuente, pero sí que he podido probarla añadiendo al equipo una Radeon RX Vega 64 y un Core i7-8700K en carga completa, por lo que el equipo consume unos 400 W. Con una RTX 2080 Ti el consumo baja un poco hasta los 360 W, siempre medido en juegos. En ese escenario en el que la fuente está a media carga el ruido está lejos de notarse, sobre todo si se tiene el sonido del juego activo.

Si se usan aplicaciones de ofimática, la fuente es inaudible estando la caja debajo de la mesa y a más de un metro de distancia la caja es la habitual del equipo de pruebas, una Silent Base 601 de Be Quiet!—, en este caso con la tapa lateral quitada. Si se sube un poco la tarjeta gráfica y el procesador, el consumo se sitúa más cerca de los 450 W, y sigue sin notarse un ruido excesivo, aunque si se presta atención se puede escuchar —aunque puede unirse al sonido del ventilador del procesador o los de la caja, por lo que tampoco se podría decir con certeza que el ruido proviene de la fuente—. En carga máxima sí podría hacerse notar, aunque solo se iría sobre los 40 dBA.

A pesar del aspecto concurrido de su interior, las temperaturas de la fuente de alimentación son bastante buenas. En reposo no pasa de los 40 ºC con la sala a 25 ºC, y en carga completa en juegos —unos 400-450 W— la temperatura no pasa de los 45 ºC, incluso en pruebas de estrés de un día funcionando continuamente Furmark, que para simular carga completa de CPU y GPU sigue siendo un programa muy práctico.

Conclusión

XPG ha hecho un buen trabajo en el diseño de esta fuente Core Reactor 750 Gold, desde el apartado externo hasta el interno, pasando por los cables mallados que proporciona para las conexiones del PC. Si hay algún punto gris es que el diseño interior de la fuente me parece excesivamente concurrido, con poco espacio entre ciertos componentes críticos, pero está todo debidamente protegido.

En las pruebas de temperaturas esto al final no tiene un efecto negativo, aunque me sentiría más tranquilo si la fuente fuera algo más grande y tuviera los componentes un poco más espaciados. Para evitar problemas hace uso —y abusa— de planchas de plástico, que son omnipresentes en el diseño interno de la fuente —lo cual no es malo, pero soy tiquismiquis con la estética interna—.

Para un uso estándar, sobre todo si se ajusta el equipo a que se sitúe la carga en torno al 50-60 % de la potencia máxima que entrega, esta fuente es muy buena. Es pequeña, puede servir estupendamente bien para mini-PC que usen fuentes ATX, y el precio de 139 dólares por este modelo de 750 W no me parece exagerado para el tipo y calidad que tiene esta fuente de alimentación.