Kojima no suele dejar indiferente a nadie, y su última franquicia ciertamente no dejó indiferente a nadie. Unos aborrecieron Death Stranding, y a mí me pareció una genial crítica a los juegos de mundo abierto como un perfecto simulador de repartidor. La historia también estaba bien, y tras el remoce del sistema de combate y algunos otros, más aún. Lo tengo ahí pendiente de terminar, como tantos otros, aunque estaba cerca de ello. El lanzamiento de Death Stranding 2: On the Beach el año pasado en PlayStation ha dado margen para olvidarlo, a tiempo de que Sony anuncie su lanzamiento en Windows para el 19 de marzo.
La historia continuará, el bebé se hace grande, hay más paquetes que repartir, más construcciones que levantar, y más enemigos que matar. Al menos, las bases de lo que hizo bueno a la primera parte siguen ahí, con una trama que no se presenta muy distinta. Ha recibido críticas similares, que no he leído porque no quiero saber nada del juego, así que le tengo ciertas ganas.
Obviamente, la llegada a Windows significa que habrá mejoras en el terreno gráfico, adaptación a formatos ultrapanorámicos de pantalla, DualSense, escalado de imagen e interpolación de fotogramas. Así que no va a pasar ni un año de diferencia entre el lanzamiento en PS5 y Windows, a la espera de que pueda aterrizar en macOS en algún momento.