Ubisoft se ha hundido en la mierda por intentar trasladar decisiones políticas al terreno de los videojuegos. Está teniendo que cerrar estudios y despedir a infinidad de empleados para evitar el cierre de la empresa, que realmente es indeseable porque tiene buenas franquicias. Lo que necesita es dejar las agendas políticas lejos del mundo de los videojuegos para apelar al cien por cien de los jugones y no al uno por ciento que son justicieros sociales. Así que siguiendo con las medidas correctoras, la compañía planea otros 200 despidos.

Esta vez es en sus oficinas de París, lo cual supondrá el 20 % de su plantilla. Por cómo funcionan las leyes laborales en esta parte del mundo, requiere de la intervención de los sindicatos y por tanto está negociando cómo se procederá con ellos para tener el visto bueno del ministerio de Trabajo francés. Serán despidos incentivados en su mayoría, pero con suficientes incentivos para conseguir soltar todo el lastre que quiere la dirección. Que todo sea dicho, se podían autodespedir por sus nefastas decisiones.

Vía: EnGadget.