Ubisoft va a poner a la venta en noviembre la última entrega de la franquicia Assassin's Creed llamado Valhalla, aunque si hubiera creado una franquicia nueva tampoco se notaría la diferencia porque todo parecido con Assassin's Creed es pura coincidencia. La compañía se está centrando más en la calidad gráfica del juego que en su jugabilidad, y ello hará que tenga unos requisitos superiores a los habituales, sobre todo si se quiere jugar decentemente.

Lo mínimo para FHD (2K) y 30 f/s es una R9 380 o GTX 960 con un Ryzen 3 1200 o un Core i5-4460 y 8 GB de RAM en doble canal, y el preajuste gráfico es el bajo. Para FHD y 30 f/s con preajuste alto requiere de una RX 570 o GTX 1060 más un Ryzen 5 1600 o un Core i7-4790. Para FHD y 60 f/s y preajuste alto se precisa una Vega 64 o GTX 1080 y un Ryzen 7 1700 o un Core i7-6700, lo cual ya me parecen requisitos potentes para FHD.

Entrando en una resolución QHD (2.5K) cada vez más habitual y a 60 f/s con preajuste muy alto se precisará de una RX 5700 XT o una RTX 2080 Super con un Ryzen 5 3600X o un Core i7-8700K, más 16 GB de memoria a doble canal. Finalmente, para jugar a UHD (4K) y 30 f/s con preajuste ultra se precisará de una RX 5700 XT o una RTX 2080 con un Ryzen 7 3700X o un Core i7-9700K.

El juego ocupará unos 50 GB de espacio en disco.

Ubisoft también ha publicado una jugabilidad de unos siete minutos, que es más un expositor de los gráficos del juego que de la jugabilidad en sí. El juego se pone a la venta el 17 de noviembre en PlayStation 4, Xbox One, Windows y Stadia, y a PlayStation 5 y Xbox Serie X en una fecha aún por anunciar.